El cuadro es todavía más preocupante cuando se observa qué sectores sostienen el crecimiento. Según un análisis de C-P Consultora, el agro y la energía crecieron 36% respecto de 2023 y, junto con la intermediación financiera y los impuestos netos de subsidios, explican casi toda la mejora del indicador agregado. Sin embargo, el 68% de la economía permanece 2,5% por debajo de los niveles de 2023. Cerca del 70% del aparato productivo se deterioró desde diciembre de 2025.
La apuesta oficial consiste en que el crecimiento venga de la energía, la minería y el campo. No es casual que, mientras los indicadores muestran un deterioro persistente del mercado interno, empresarios reunidos en IDEA sostengan que la Argentina puede crecer entre 3% y 4% anual impulsada justamente por esos tres sectores. Es el mismo diagnóstico que guía la estrategia del Poder Ejecutivo.

El problema es que el derrame no aparece por ningún lado. Los sectores dinámicos pesan demasiado poco para compensar la caída de la industria, el comercio, el consumo y buena parte de los servicios, donde se concentra la mayor parte del empleo argentino. En las barriadas del Conurbano Bonaerense, la planilla de Excel de la Casa Rosada no paga las boletas de luz ni llena la olla.
Los números del sector manufacturero profundizan ese diagnóstico desolador en el entramado productivo. La Asociación de Industriales Metalúrgicos (Adimra) informó que la producción metalúrgica cayó 4,6% interanual en junio y 0,3% respecto de mayo. En el acumulado del año la baja llega a 5,7% y la utilización de la capacidad instalada quedó en apenas 40,8%, un nivel que refleja una industria funcionando muy por debajo de su potencial.

Ni siquiera los rubros vinculados a la pampa húmeda logran traccionar al resto de la cadena productiva. Sólo la maquinaria agrícola registró un crecimiento interanual de 3,6%. El resto de los rubros permaneció en terreno negativo: fundición cayó 9,4%, otros productos de metal 9%, carrocerías y remolques 6,7%, bienes de capital 5,9%, equipamiento médico 4,8%, autopartes 2,8% y equipos eléctricos 3,1%.
El desplome productivo encuentra su réplica directa en los pasillos de las cadenas comerciales. Las ventas en supermercados cayeron 1,6% interanual en mayo y todavía se ubican 10,3% por debajo del promedio de 2023. En los autoservicios mayoristas la baja fue de 2,2% interanual y el acumulado contra el año anterior alcanza el 16,8%.
El ajuste ortodoxo golpea sobre todo los mostradores de la canasta básica familiar. Las ventas de carnes retrocedieron 5,5%, los productos de almacén 5,3%, los artículos de limpieza y perfumería 10,5% y las bebidas 9,5%. Sólo algunos rubros como indumentaria o verdulería muestran una recuperación parcial que no alcanza para revertir la tendencia.
Las expectativas del ciudadano de a pie tampoco acompañan el optimismo del equipo económico. El Índice de Confianza del Consumidor que elabora la Universidad Torcuato Di Tella cayó 4,8% en julio, una señal de que las familias vuelven a deteriorar su percepción sobre la situación económica. El indicador aparece en línea con la debilidad que muestran la actividad, el empleo y las góndolas.
El economista Juan Manuel Telechea resumió el dilema que enfrenta el Gobierno. "Hasta al propio gobierno le serviría reconocer que la actividad, el empleo y los salarios están -en el mejor de los casos- estancados y hacer algo al respecto. Si no, los ingresos fiscales se van a seguir reduciendo y va a ser cada vez más difícil mantener el equilibrio fiscal."
El margen de maniobra se agota mientras el Poder Legislativo debate el impacto del receso productivo. La paradoja es cada vez más evidente. El oficialismo logró ordenar parte de las variables macroeconómicas y construyó un esquema donde el campo, la minería, la energía y las finanzas concentran el crecimiento. Pero el mercado interno, que explica la mayor parte del trabajo y del consumo, continúa sin encontrar un piso.
Lo que tenés que saber sobre la actividad económica
- Caída consecutiva: El EMAE bajó 0,5% en mayo y acumuló su segundo mes en rojo, confirmando el freno de la economía.
- Brecha sectorial: El agro y la energía crecieron 36%, pero el 68% de la actividad sigue por debajo de los niveles de 2023.
- Alarma industrial: La producción de Adimra cayó 4,6% interanual en junio, con un uso de capacidad instalada de apenas 40,8%.
- Consumo congelado: Las ventas en supermercados cayeron 1,6% y la confianza del consumidor bajo la medición de la UTDT retrocedió 4,8%.