La política del AMBA y de las grandes urbes santafesinas asiste al choque frontal entre la motosierra fiscal y el territorio desbordado. El deterioro de las políticas sociales del gobierno de Milei y el impacto de la recesión sobre el empleo y el consumo en el Cordón Industrial, generó un cóctel explosivo que el municipio de Rosario busca contener con un nuevo esquema de intervención territorial focalizado en los sectores más vulnerables. Mientras en las planillas de la Casa Rosada las cifras cierran en verde, en la periferia santafesina la mecha se acorta.
La puesta en escena municipal exhibió a un jefe comunal que intenta sobrevolar el barro partidario con pragmatismo de trinchera. "Antes el desafío era construir más estatalidad. Hoy los lazos sociales están mucho más rotos", resumió el intendente Pablo Javkin durante la presentación del programa MIL65, con el que la Municipalidad identifica nominalmente a niños y adultos mayores, hace un seguimiento personalizado y el Estado actúa cuando se detecta que hay un déficit en los controles sanitarios o en la red de asistencia. El jefe del Palacio Lions mandó a cruzar los padrones para que la burocracia deje de mirar hacia otro lado.

Las dinámicas demográficas aceleraron un vuelco operativo en la distribución de las partidas presupuestarias. El intendente señaló que mientras la población infantil prácticamente se mantuvo estable en la última década, la cantidad de adultos mayores creció con fuerza. Esa realidad obligó a recalibrar la respuesta institucional de la Municipalidad de Rosario en la periferia.
El plan no anda con rodeos y apunta directo a dos sectores castigados por la caída real del gasto público. Por un lado, el plan toma como ejes a los primeros mil días de vida y a los mayores de 65 años, dos sectores que, según el diagnóstico oficial, concentran los principales desafíos demográficos y sociales de la ciudad. La apuesta busca frenar el deterioro social mediante el entrecruzamiento de datos duros.
La metodología abandona las viejas planillas de asistencia masiva sin rostro ni seguimiento. La estrategia cruza información de salud, desarrollo humano y territorio para dejar de medir únicamente cuántas prestaciones realiza el municipio y pasar a identificar quiénes son las personas que no están siendo alcanzadas por el Estado. El tablero inteligente geolocaliza las urgencias en los polígonos donde la precariedad arrecia.
Los números que maneja el gabinete local exponen el tamaño de la factura que la Nación le transfiere al territorio. El secretario de Desarrollo Humano, Nicolás Gianelloni, explicó que desde el inicio de la gestión de Milei la demanda social que aumentó un 60% entre los dos extremos etarios, niños y adultos mayores: "Cada vez más prestaciones que antes brindaba Nación terminan recayendo sobre la Municipalidad", sostuvo. Los secretarios del municipio asumen el costo operativo sin fondos nacionales a la vista.
El traslado de afiliados al sistema de salud local desnuda la sangría de los organismos descentralizados en las provincias. Como ejemplo, señaló que más de 22 mil afiliados al PAMI comenzaron a atenderse en los centros de salud municipales por la reducción de prestaciones del organismo nacional. En los vacunatorios y salas de espera locales la demanda no da tregua.
El desmonte de las partidas nacionales golpea directo en el plato de comida y las farmacias barriales. Además, advirtió que creció de manera significativa la cantidad de personas mayores que recurren a los centros de jubilados para recibir alimentos y medicamentos que antes eran cubiertos por el sistema previsional y el plan Remediar. La red de contención comunitaria contiene los desbordes en los vecindarios.
La división territorial busca ordenar la emergencia según el grado de criticidad sanitaria y social. Frente a ese escenario, el municipio decidió reorganizar sus programas sociales bajo un esquema de cuatro anillos de intervención según el nivel de vulnerabilidad. Cada estamento asigna recursos prioritarios allí donde el tejido urbano muestra mayores signos de ruptura.
La ventana biológica de los primeros años se transformó en la trinchera prioritaria de la Secretaría de Salud Pública. En el caso de las infancias, el foco estará puesto en los primeros mil días de vida, una etapa que la secretaria de Salud Pública, Soledad Rodríguez, definida como determinante para el desarrollo y las capacidades que acompañarán a la persona durante toda su vida. La detección temprana evita cuadros irreversibles en la población infantil.
El cambio conceptual se aleja de la estadística abstracta para ponerle nombre y apellido a cada ausente del sistema. "El desafío es pasar del cuántos al quiénes", explicó la funcionaria. El barrido territorial expuso cifras preocupantes en las villas y asentamientos rosarinos.
La auditoría cruzada arrojó datos alarmantes sobre la desatención pediátrica en las zonas más golpeadas. Según detalló, el municipio detectó 2.316 niños en situación de riesgo en los barrios más vulnerables, de los cuales 315 no habían realizado ningún control de salud durante el último año. El rastreo barrial saca a la luz los casos pisados por la postergación.
El mapa del riesgo se extiende más allá de los sectores históricamente priorizados por la asistencia pública. A ellos se suman otros 3.814 niños en barrios vulnerables fuera de las zonas priorizadas con 560 casos sin consultas pediátricas registradas. La marea de la crisis golpea sectores que hasta ayer sostenían su cobertura de manera privada.
El despliegue combina caminantes en el territorio con tecnología de geolocalización. Para revertir esa situación, los equipos de salud comenzaron un trabajo de búsqueda activa, geolocalización y visitas domiciliarias, apoyados en un tablero digital que integra información sanitaria y social para realizar un seguimiento permanente de cada familia. Las trabajadoras sociales recorren pasillos con tablets en mano.
El legajo único del beneficiario contempla múltiples dimensiones del hogar para evitar abordajes parciales. El sistema también incorpora datos sobre escolaridad, programas sociales y composición familiar para orientar las intervenciones. Cada alerta roja dispara la presencia inmediata de los equipos de cercanía.
La infraestructura comunitaria suma espacios de permanencia temporal para casos de violencia o desamparo total. Además, el plan contempla la ampliación de dispositivos ya existentes, como la Casa Germinar, donde madres con hijos en situación de extrema vulnerabilidad pueden permanecer entre tres y seis meses mientras reciben acompañamiento profesional antes de regresar a sus barrios. Un refugio necesario en medio del vendaval social.
El segundo brazo operativo del programa se mete de lleno en un drama silencioso que atraviesa a las urbes modernas. En paralelo, el eje destinado a los mayores de 65 años tendrá como principal objetivo combatir la denominada "soledad no deseada", un fenómeno que afecta a más de 40 mil personas que viven solas en Rosario. La indiferencia social pega tan duro como la pérdida del poder adquisitivo de los haberes mínimos.
El abordaje estatal para este sector combina acompañamiento afectivo, descuentos y seguimiento médico. Para ello se implementará una línea telefónica de acompañamiento permanente, programas de seguimiento personalizado, actividades comunitarias, beneficios comerciales mediante un carnet municipal y dispositivos específicos para los casos de mayor vulnerabilidad social y sanitaria. El municipio intenta tejer una red donde el mercado destruyó los lazos.
Lo que tenés que saber sobre el plan MIL65
- Diagnóstico de crisis: El impacto del ajuste del Gobierno nacional y la recesión económica provocó un salto del 60% en la demanda de contención social en Rosario.
- Fuga de prestaciones: Unos 22 mil jubilados abandonaron la cobertura del PAMI para ser atendidos en los centros de salud de la Municipalidad de Rosario.
- Niñez en riesgo: Se identificaron 2.316 chicos en vulnerabilidad extrema dentro de barrios prioritarios, con 315 casos que no registraron controles de salud en todo un año.
- Lucha contra la soledad: El plan dispone un seguimiento telefónico, médico y social para más de 40 mil adultos mayores que viven en soledad no deseada.