La rosca política en el AMBA y en las provincias demuestra que ningún evento espiritual queda al margen de la especulación electoral. La confirmación de la visita del papa León XIV a nuestro país en noviembre despertó una expectativa en todo el arco político, particularmente en Córdoba, la única escala que el sumo pontífice realizará en el interior del país. En el Panal no disimulan el entusiasmo y aceleran los preparativos logísticos.
El calendario institucional de la provincia de Córdoba se transformó en un tablero de ajedrez donde cada pieza se mueve con cálculo quirúrgico. Visita que, de confirmarse la intención del gobernador Martín Llaryora de poner la fecha de la elección provincial en el primer cuatrimestre del 2027, se dará en el marco de una campaña ya comenzada. El oficialismo provincial busca madrugar tanto a los libertarios como a los socios de Juntos por el Cambio.
Los cálculos en la mesa chica del cordobesismo responden al deterioro paulatino de las variables económicas nacionales. Se sabe, la estrategia del cordobesismo es convocar a elecciones entre marzo y abril del año próximo porque entienden que la gestión de Javier Milei no tendrá los brotes verdes, la paciencia de la gente estará al límite y, particularmente en Córdoba, probablemente el arco opositor mantenga diferencias que lleven a ese esquema a un escenario de división. El peronismo mediterráneo quiere pescar en río revuelto.
La foto junto a la máxima autoridad del Vaticano será el trofeo que todos querrán exhibir ante las cámaras de televisión. Con ese escenario, la visita del papa asoma como un bálsamo en el que entrarán Llaryora y el arzobispo cordobés Ángel Rossi en tándem. Las alianzas territoriales se tejen en los despachos ministeriales y en las parroquias.
El cardenal del distrito mediterráneo se mueve con soltura en los pasillos donde se negocia el poder real. El referente de la iglesia católica en Córdoba es uno de los ochos cardenales que hay en la Argentina -y uno de los cuatro con derecho a voto en el Vaticano- y está muy vinculado con la política local. Su influencia excede largamente la tarea pastoral.
La diplomacia eclesiástica busca despegarse de los roces partidarios para evitar quedar atrapada en la grieta. Sin embargo, Rossi trató de ponerle paños fríos a la cuestión política y circunscribió la visita de León XIV a la cuestión pastoral. Las pautas del Poder Ejecutivo local corren por otro carril totalmente distinto.
Las segundas líneas de la administración provincial evalúan el impacto mediático con números en la mano. Situación que atiende el cordobesismo pero que, igualmente, sabe que el condimento político puede ser un espaldarazo. "Si se maneja bien, nos puede servir y mucho. Pero tenemos que estar atentos, no puede haber ninguna falla y estamos trabajando desde ahora. El mundo católico hablará de Córdoba y la Ciudad debe estar en condiciones", dijo un funcionario de la primera línea a LPO.
Los teléfonos del despacho principal de la gobernación ardieron apenas se filtró la primicia eclesiástica. En el llaryorismo estaban al tanto de la visita del papa desde el viernes, aunque decidieron aguardar la confirmación de la Iglesia. Las gestiones silenciosas venían desarrollándose desde hacía varias semanas.
Las comparaciones históricas afloran rápidamente entre los nostálgicos del viejo radicalismo de la Provincia de Buenos Aires y del centro del país. Asimismo, en Córdoba también entran en la comparación con la última visita de un papa, cuando en 1987 vino Juan Pablo II y el gobernador era el radical Eduardo Angeloz. Aquella comitiva marcó un hito de convocatoria masiva en la geografía mediterránea.
Los viejos armadores comparan este hito con eventos que cruzaron la diplomacia continental en tierras serranas. “Son visitas similares. O como la Cumbre del Mercosur del 2006 con ‘el Gallego’ (José Manuel de la Sota)” , señaló un funcionario de la Provincia. El peronismo local apela al orgullo geográfico para consolidar su hegemonía.
El antecedente de 2006 reunió a los líderes más influyentes de la región en un contexto geopolítico irrepetible. En la ocasión de la visita de los presidentes, en Córdoba estuvieron los presidentes Néstor Kirchner, Hugo Chávez, Lula, Fidel Castro, Evo Morales y Tabaré Vázquez. Aquel cónclave sirvió para reposicionar la marca local en la escena latinoamericana.
El trazado de acuerdos internacionales y regionales dejó una huella imborrable en el armado político de la época. Cumbre en la que se selló la incorporación de Venezuela al bloque y De la Sota fue el anfitrión de ese fin de semana de julio. El espejo histórico sirve hoy para proyectar el liderazgo de la nueva camada.
La trastienda de la visita papal destapó además una feroz contienda interna entre las segundas líneas del gabinete. Por último, el capítulo papal en Córdoba tendrá un condimento extra: la carrera por la intendencia 2027 tiene a dos espadas del gabinete llaryorista involucradas. El palacio municipal es el botín que todos codician de cara al próximo recambio.
Los ministros provinciales pelean metro a metro por acaparar la atención mediática durante el itinerario de la comitiva. El ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros; y el de Vinculación, Miguel Siciliano, son los que interactuarán con el Vaticano por cuestiones relacionadas con la visita de León XIV. La contención en las calles y la agenda institucional serán vidrieras decisivas.
El control operativo de la calle San Martín y los accesos a la capital será una prueba de fuego para la cartera de seguridad. Quinteros busca anotarse un triunfo de gestión para fortalecer su perfil ejecutivo ante los vecinos.
Por su parte, el área de vinculación aceita los contactos con los enviados de la Santa Sede para garantizar una logística impecable. Siciliano no piensa ceder un solo centímetro en la carrera por la sucesión municipal en el Poder Legislativo y los barrios.
Lo que tenés que saber sobre la visita papal
- Escala exclusiva: El Papa León XIV visitará la Argentina en noviembre y Córdoba será su única parada en el interior del país.
- Estrategia electoral: El gobernador Martín Llaryora evalúa adelantar los comicios provinciales al primer cuatrimestre de 2027 para capitalizar el impacto político y esquivar el efecto del ajuste de Javier Milei.
- Eje eclesiástico: El cardenal Ángel Rossi busca encuadrar el viaje en lo estrictamente pastoral, pero en el cordobesismo admiten que el hecho dará un fuerte respaldo a la gestión.
- Interna municipal: Los ministros Juan Pablo Quinteros y Miguel Siciliano compiten por la coordinación del evento como trampolín para la intendencia en 2027.