La obsesión por acelerar el sendero de desinflación apretando los tornillos monetarios empezó a mostrar sus rajaduras en la economía real. Este enfoque de prueba y error mediante licitaciones quincenales obliga al Banco Central a parchar la falta de liquidez comprando divisas y LECAP. Para los analistas del circuito financiero, este esquema caótico de absorción extrema corre el riesgo de profundizar el parate productivo, proyectando una caída del PBI del 0,8%.
El impacto en la masa consumidora del conurbano bonaerense y la capital ya se siente en el mostrador del comercio de cercanía. Los préstamos al consumo cayeron un 0,4% mensual en los últimos doce meses, empujados por una tasa de morosidad en familias que alcanzó el 12,8% en mayo. Si los costos de financiamiento se mantienen en estos niveles de ahogo, la recesión se prolongará, colocando a las autoridades de Economía sobre una cuerda floja intransitable.
Las advertencias no provienen de la oposición dura, sino de los propios economistas que el mercado suele escuchar en el microcentro. Para la consultora EconViews, dirigida por Miguel Kiguel, es "un secreto a voces" que gran parte de la economía no arranca. El consumo masivo se desploma en los supermercados del AMBA, mientras la industria, el comercio y la construcción continúan aletargados sin signos de recuperación.
El repunte de sectores como la minería, el agro y la energía resulta insuficiente para mover la aguja general de la producción. Estos rubros representan apenas el 13% del PBI, lo que no alcanza para levantar la actividad en su conjunto. El segundo trimestre perfila un cierre en terreno negativo y las mediciones de AtlasIntel–Bloomberg y la Universidad Di Tella confirman que la aprobación del gobierno cayó a mínimos de gestión del 37% y 38%.
El abanico de respuestas económicas choca de frente contra los dogmas ideológicos del oficialismo. Las soluciones tradicionales implicarían un costo para alguna de las tres vacas sagradas de la gestión: la inflación, el tipo de cambio o el equilibrio fiscal. Toda política de estímulo vía obra pública o aumento a jubilados choca contra el déficit cero y queda sepultada bajo el lema del "¡AFUERA!".
Bajar las tasas para motorizar el crédito tampoco asoma como una alternativa viable para el equipo económico. Una flexibilización monetaria reactivaría el peligro de una dolarización de carteras, disparando el tipo de cambio y la inflación. Frente a este encierro, consultores sugieren utilizar el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) para obra pública o créditos hipotecarios, un recurso de bajo costo fiscal que la conducción política sigue sin destrabar.
El mercado de divisas muestra un equilibrio sumamente precario en las pantallas de las agencias de cambio. Según la consultora FMyA de Fernando Marull, la economía viaja a dos velocidades, con mercados financieros optimistas y una actividad real casi estable. Para evitar que el billete salte la barrera de los $1.500, el gobierno ajustó el torniquete elevando las tasas al 2% mensual.
Esta plaza seca de pesos le puso un techo transitorio al dólar, pero resintió la capacidad del autoridad monetaria para acumular divisas. Para Andrés Reschini, de F2, el BCRA registró una acumulación de solo USD 111 millones en la semana, la cifra más baja desde que comenzó la Fase 4. De extenderse el torniquete, la mora crediticia seguirá golpeando la puerta de los bancos y frenando las expectativas de crecimiento.
Las proyecciones del REM del Banco Central recalibraron a la baja el crecimiento del país, fijándolo en 2,65% para este año. Los instrumentos con doble cobertura como el bono dual TAMAR/dollar linked ganan atractivo entre los operadores locales. Estas opciones absorben liquidez en moneda nacional y ayudan a sostener la venta de divisas en el mercado de contado.
En el frente internacional, la tensión cambiaria obligó al Tesoro de EE.UU. a intervenir coordinadamente para sostener al yen japonés. Washington inyectó entre USD 5.000 y 10.000 millones para evitar que Tokio se desprenda de sus bonos estadounidenses. Es la segunda vez en el año que el organismo norteamericano recurre a una intervención de este tipo, tras la asistencia prestada al peso argentino.
La fragilidad parlamentaria comenzó a pasarle factura directa a la estrategia financiera de la Casa Rosada. Desde Adcap Grupo Financiero advierten que el impacto positivo de las iniciativas oficiales dura poco por las crecientes dificultades en el Congreso. La reforma de la Carta Orgánica del BCRA no logró despejar la desconfianza de fondo sobre futuros financiamientos monetarios.
El revés con la Ley de Tierras dejó expuestas las grietas de la conducción política oficial en medio de las protestas de gremios. Luego de que organizaciones sociales y sindicatos marcharan al Congreso, el gobierno eliminó la disposicion para vender tierras a extranjeros. La marcha atrás fue leída en las mesas de dinero como una falla de cálculo político que restringe el margen para avanzar con el paquete de reformas.
El escenario legislativo sumará más temperatura con las batallas que se avecinan en las comisiones del Poder Legislativo. El oficialismo se prepara para defender el Desalojo Express mientras el calendario electoral presiona sobre las encuestas. Sin una oposición articulada por el momento, el verdadero rival del programa económico sigue estando en el bolsillo de la calle y en las licitaciones quincenales del mercado.
Las decisiones monetarias del palacio de Hacienda obligan al mercado a monitorear hasta la última cuenta bancaria del Estado. El rollover del 144% alcanzado en la última licitación del Tesoro requirió maniobras de depósito fuera del Banco Central para evitar un colapso de liquidez. La economía transita un delgado margen de maniobra donde cualquier tropezón en la tasa arrastra de inmediato a los bonos en pesos y a la actividad.
Lo que tenés que saber sobre la coyuntura económica
- Liquidez al límite: La absorción neta de $5,4 billones por parte del Tesoro elevó la tasa de interés nocturna al 2% mensual y provocó caídas en bonos en pesos.
- Consumo paralizado: Consultoras señalan un estancamiento en la industria y el comercio, con préstamos al consumo cayendo y la morosidad familiar alcanzando el 12,8%.
- Dólar contenido en $1.500: El BCRA desaceleró la compra de reservas a USD 111 millones semanales tras intervenir el mercado con mayor iliquidez para frenar la divisa.
- Costo político en el Congreso: La marcha atrás con la venta de tierras a extranjeros tras las marchas gremiales expuso el estrecho margen legislativo del Gobierno.