La rosca política del AMBA y de las provincias atraviesa un momento de incertidumbre donde el peronismo busca salir del nocaut legislativo. Mientras el peronismo comienza a discutir su estrategia para volver al poder en 2027, Jorge Capitanich planteó una fuerte autocrítica sobre el presente del espacio y cuestionó la dinámica interna que, a su entender, dificulta la construcción de una alternativa competitiva frente a Javier Milei. El exmandatario chaqueño rompió la rutina de las reuniones a puertas cerradas en la sede de Matheu 130 para exponer un diagnóstico severo que incomoda a los caciques del conurbano y a los gobernadores del Norte Grande.
La pretensión de resolver los nombres de las boletas antes de definir qué proyecto se le ofrece al electorado genera fricciones constantes. “Creo que a veces en el peronismo tenemos una estrategia equivocada. Ponemos el carro delante del caballo”, afirmó el exgobernador chaqueño en Infobae en Vivo, al analizar el proceso de reorganización partidaria. La frase resonó con dureza en las oficinas de la Provincia de Buenos Aires, donde los intendentes de la Primera Sección Electoral y la Tercera Sección Electoral suelen enredarse en disputas territoriales antes de acordar las bases económicas.
El dirigente remarcó que la fijación con las candidaturas obtura cualquier posibilidad de reconstruir una masa crítica de votantes en el electorado independiente. Para Capitanich, “el error recurrente del PJ es intentar resolver primero la discusión sobre liderazgos antes de acordar una representación política común y un programa de gobierno”. El diagnóstico pega de lleno en la vieja guardia de la Casa Rosada y en las facciones que prefieren la contienda personal a la planificación técnica.
La receta para volver a ser competitivos requiere, según su postura, un orden sistemático que deje de lado la improvisación. “Primero tenemos que unir la representación. Segundo, tenemos que tener un programa”, sostuvo. Entre los ejes que considera indispensables mencionó una política industrial, generación de empleo, fortalecimiento de la ciencia y la tecnología, desarrollo de economías regionales y reglas macroeconómicas estables. Sin esos pilares, cualquier intento de contención social en el Conurbano bonaerense resulta inviable.
La polarización constante que emana desde los despachos oficiales y las redes sociales también fue objeto de su análisis ácido. Capitanich también cuestionó el nivel de confrontación interna y externa que atraviesa la política argentina. “Profundizamos ciertas diferencias que verdaderamente podríamos matizarlas y ordenar perfectamente un crecimiento sostenible”, señaló al advertir que la polarización permanente termina debilitando la posibilidad de construir acuerdos duraderos.
La demandante realidad de los sectores medios del país exige terminar con la pirotecnia verbal que destruye puentes de gobernabilidad. El senador consideró que la sociedad demanda previsibilidad y consensos básicos sobre cuestiones centrales como la estabilidad económica, la inversión, la infraestructura y el empleo. La falta de respuestas concretas en materia de ingresos golpea de lleno en los centros urbanos más densos de la Argentina.
El chaqueño no se limitó a señalar las fallas del oficialismo libertario, sino que cuestionó el tono de la propia oposición. En esa línea, rechazó tanto las posiciones extremas dentro del peronismo como la idea de construir una oposición basada únicamente en el enfrentamiento con el oficialismo. “Ni el Gobierno con su prédica va a poder hacer algo, ni nosotros pretendiendo ser opositores acérrimos vamos a construir la cohesión en el voto que se necesita como forma imprescindible para validar en democracia políticas públicas de consenso”, expresó.
El planteo ataca el dogmatismo de las facciones refractarias y propone tender redes hacia los desencantados del modelo actual. La definición deja entrever una estrategia orientada a ampliar la base electoral del peronismo y captar sectores moderados que hoy no se identifican plenamente con ninguna de las principales fuerzas políticas.
La contienda por la arquitectura de las próximas elecciones ya se juega en los pasillos del Poder Legislativo. Respecto de la discusión electoral que se avecina, Capitanich consideró que el Gobierno hará un fuerte esfuerzo para avanzar con la suspensión de las PASO antes de las elecciones de 2027. En el bloque de Unión por la Patria saben que el oficialismo busca minar la capacidad de ordenamiento interno de la oposición.
Si bien defendió las elecciones primarias como mecanismo de democratización, el dirigente se mostró dispuesto a revisar su aplicación práctica para moderar el impacto presupuestario. Aunque se manifestó a favor de mantener las primarias como herramienta de selección de candidatos, abrió la puerta a discutir modificaciones que permitan reducir costos sin afectar la participación democrática. Entre las alternativas mencionó “la posibilidad de convertirlas en optativas o fortalecer las internas partidarias bajo supervisión de la Justicia Electoral”.
El escenario parlamentario registró recientemente un traspié decisivo para las pretensiones del Poder Ejecutivo nacional. Más allá de la discusión electoral, Capitanich analizó uno de los reveses legislativos más importantes que sufrió el oficialismo en las últimas semanas: la eliminación de capítulos clave vinculados a la flexibilización de la ley de tierras, el manejo del fuego y aspectos sociourbanos. La falta de cintura política del bloque oficialista volvió a quedar expuesta en el Congreso de la Nación.
La heterogeneidad de los bloques provinciales quebró la frágil mayoría que la Libertad Avanza intentó consolidar a fuerza de decretos y presiones. Según explicó, el Gobierno no logró sostener la mayoría que había alcanzado en otros proyectos debido a la diversidad de intereses provinciales presentes en el Congreso. “Fue una derrota estrepitosa del proyecto político”, aseguró el senador.
Las negociaciones parlamentarias naufragaron por el desconocimiento de las realidades productivas locales por parte de los operadores libertarios. A su juicio, el resultado fue consecuencia de una combinación de errores estratégicos del Ejecutivo y de sus propios legisladores. Capitanich sostuvo que la iniciativa tocó cuestiones sensibles para muchas provincias y terminó generando resistencias incluso entre sectores que habitualmente acompañan al oficialismo.
La entrega o flexibilización del dominio territorial disparó alarmas que van más allá de la coyuntura de los partidos tradicionales. El dirigente chaqueño afirmó que el debate excede la discusión sobre la propiedad de la tierra y se vincula con una agenda global cada vez más relevante. En ese marco, mencionó temas como el acceso a recursos naturales, el agua dulce, los minerales estratégicos, la energía y las cadenas de suministro internacionales.
El resguardo de los activos patrimoniales se convirtió en un límite innegociable para varios mandatarios del interior. Según planteó, “la defensa del territorio forma parte de una discusión más amplia sobre soberanía política y autonomía nacional”. Para Capitanich, la reacción de varios gobernadores y legisladores frente a la iniciativa oficialista mostró que existe un límite político cuando las provincias perciben que están en juego intereses estratégicos vinculados a sus recursos y a su identidad territorial.
El camino hacia los próximos comicios requerirá mayores niveles de pragmatismo y menos peleas de trinchera. Con la mirada puesta en 2027, el senador considera que el desafío del peronismo será construir una propuesta que combine desarrollo productivo, estabilidad económica y consensos amplios. Una tarea que, según su diagnóstico, requerirá “menos disputas internas y más capacidad de representación”.
Lo que tenés que saber sobre la reorganización del PJ
Autocrítica programática: Jorge Capitanich planteó que el peronismo comete un error recurrente al discutir nombres y liderazgos antes de definir un programa de gobierno con reglas macroeconómicas estables.
Apertura y consensos: El exgobernador chaqueño cuestionó la polarización extrema y llamó a captar sectores moderados, rechazando la postura de actuar como una oposición "acérrima" sin propuestas de cohesión.
Reforma electoral: Advirtió que el oficialismo intentará suspender las PASO antes de las presidenciales, pero propuso hacerlas optativas o reformarlas bajo supervisión de la Justicia Electoral para bajar costos.
Freno a la Ley de Tierras: Calificó de "derrota estrepitosa" el revés legislativo de la flexibilización de la Ley de Tierras y manejo del fuego, argumentando que el Gobierno tocó recursos estratégicos y límites provinciales innegociables.