La política del AMBA y el interior atlántico comparte la misma maña: congelar los reclamos populares para no repartir la billetera del Poder Ejecutivo. El 172° aniversario de la fundación de la localidad de Quequén volvió a encender la mecha de uno de los reclamos más persistentes y con mayor carga histórica que hoy anida en la provincia de Buenos Aires: la creación de su propio municipio y la consecuente emancipación del partido de Necochea. Mientras los punteros del intendente local armaban el escenario oficial, la militancia comunitaria copaba las veredas con pancartas autoconvocadas.
El malestar social no necesitó de logística partidaria para adueñarse de la conmemoración pública. En el marco de un acto protocolar por un nuevo año de vida, los vecinos agrupados en la Asociación Civil Movimiento para la Creación de un Municipio de Quequén volvieron a tomar la palabra para visibilizar una lucha que lleva décadas sin encontrar una respuesta definitiva por parte del poder político provincial. El clima de tensión se sentía en el ambiente mientras las autoridades de la cabecera intentaban apurar los discursos de compromiso.
Las dirigencias locales prefieren silenciar los festejos identitarios antes que enfrentar el debate por los fondos presupuestarios. La coincidencia del festejo popular con la manifestación autonomista no fue casualidad, sino que formó parte de una estrategia deliberada para recordar que la identidad de un pueblo no puede separarse de su derecho al autogobierno. En los cafés frente a la plaza principal, la conversación entre dirigentes de la Provincia de Buenos Aires giraba en torno al impacto legislativo de la protesta.
La manifestación territorial dejó en evidencia que las heridas institucionales siguen abiertas desde la última dictadura. A través de un documento, los representantes de la Asociación Civil hablaron de “la negación histórica de su independencia” y de “la vulneración profunda de los derechos humanos más elementales de sus habitantes”. Los dirigentes comunitarios remarcaron que el centralismo de Necochea estrangula las tasas cobradas al puerto local.
El nudo gordiano de la disputa combina la economía de divisas con decisiones administrativas arbitrarias tomadas hace décadas. La organización afirmó que el traspaso administrativo de Quequén se realizó sin una consulta previa a sus habitantes y consideró que no se trató únicamente de una decisión burocrática. Las familias tradicionales recuerdan todavía el momento exacto en que perdieron su representación directa ante el Poder Legislativo.
La sangría de servicios esenciales transformó una reivindicación del mapa en un drama social cotidiano. Según expresó, aquel proceso “modificó la historia” y quebró “el derecho legítimo de un pueblo a decidir sobre su territorio, sus recursos y su futuro”. La pérdida del centro de salud comunario representa la cara más visible del repliegue estatal en la margen este de la desembocadura.
Las decisiones tomadas durante el gobierno militar de facto modificaron la geografía productiva del territorio provincial. La referencia tiene que ver, más allá del marco histórico, con la retirada de la maternidad de Quequén, presentada como uno de los símbolos más dolorosos del abandono. La falta de inversión presupuestaria obligó a que las familias deban cruzar el puente para cualquier atención médica de urgencia.
El desarraigo de los recién nacidos se convirtió en el emblema de la resistencia comunitaria de los vecinos. La entidad sostuvo que la maternidad “no es solamente un edificio”, sino “el lugar sagrado donde se inicia la identidad, donde se garantiza la vida y donde se protege el derecho más básico que tiene un ser humano: nacer con dignidad”. La partería local terminó reemplazada por traslados hacia el Hospital Municipal Dr. Emilio Ferreyra.
La memoria histórica de la costa atlántica guarda registros precisos del despojo territorial de finales de los setenta. Este reclamo por la autonomía municipal no es un emergente reciente ni una reacción coyuntural ante problemas menores de la gestión local actual. El conflicto administrativo tiene raíces normativas consolidadas en el régimen militar.
El decreto castrense dividió familias y cercenó recursos de coparticipación que pertenecían a otra jurisdicción. Por el contrario, se trata de una herida histórica que comenzó en 1979, en plena dictadura militar, cuando mediante un decreto se decidió anexar la localidad al partido de Necochea, despojándola de su pertenencia previa al partido de Lobería y dividiendo de manera arbitraria sus territorios. La ingeniería del Poder Ejecutivo de facto buscó concentrar el control portuario.
La postergación en obras de infraestructura urbana resulta evidente al cruzar el cauce fluvial que separa ambas márgenes. Desde aquel quiebre institucional, los habitantes de Quequén sienten que su desarrollo económico, su infraestructura básica y la calidad de sus servicios públicos quedaron postergados a un segundo plano, supeditados siempre a las prioridades de la ciudad cabecera del distrito. El asfalto, las luminarias y la red de agua potable se frenan justo en el límite jurisdiccional.
El reclamo por el autogobierno cuenta con un antecedente de democracia directa inédito en la región marítima. El punto de mayor legitimidad democrática de esta larga lucha se alcanzó en marzo de 2004, hace ya más de dos décadas, cuando se llevó a cabo una consulta popular histórica en la localidad. El despliegue de fiscales comunitarios garantizó la transparencia de una jornada memorable.
La contundencia de las urnas demostró que la voluntad ciudadana trasciende las pertenencias partidarias tradicionales. En aquella oportunidad, las urnas hablaron con una contundencia indiscutible: el 93,9% de los votantes se pronunció a favor de la autonomía y de la creación del nuevo municipio. Las planillas del escrutinio definitivo mostraron un consenso casi unánime en todas las mesas habilitadas.
La resistencia de la conducción comunal apenas pudo juntar un puñado de voluntades en contra del proyecto emancipador. Solo un puñado de sufragios respaldó la continuidad dentro de la estructura de Necochea. A pesar del contundente resultado, la victoria democrática fue bloqueada en los despachos de la capital bonaerense.
La política tradicional prefiere ignorar la voluntad popular cuando están en juego las cajas de la coparticipación. Sin embargo, a pesar de ese mandato popular arrollador, los sucesivos gobiernos provinciales y las diferentes conformaciones de la Legislatura bonaerense mantuvieron archivados los proyectos de ley presentados para cristalizar ese deseo colectivo. Los pasillos de La Plata son la tumba de la descentralización administrativa.
La parálisis legislativa no es un fenómeno exclusivo del puerto costero sino una modalidad sistémica del tablero provincial. En la actualidad, existen más de quince iniciativas legislativas vinculadas a la creación de nuevos municipios en el territorio provincial que duermen en los cajones de las comisiones de ambas cámaras legislativas. La casta de senadores y diputados le teme al contagio autonomista de otros distritos.
El verdadero motivo del bloqueo normativo pasa por las retenciones y las tasas de la terminal agroexportadora. El Puerto de Quequén es una de las mayores fuentes de divisas de la Argentina, pero sus recursos quedan atrapados en la administración central. Los gobernadores prefieren tratar con un solo intendente antes que repartir poder presupuestario con un nuevo municipio.
El reclamo popular amenaza con transformarse en una crisis política para los candidatos que caminen la sección electoral. Mientras el Poder Judicial ignora las presentaciones por la violación de los derechos de representatividad, la ciudadanía local promete sostener las marchas. El autogobierno costero dejó de ser una utopía para convertirse en un dolor de cabeza permanente para el poder de turno.
Lo que tenés que saber sobre la autonomía
- Símbolo histórico: Vecinos marcharon durante el 172° aniversario fundacional para reclamar la emancipación del partido de Necochea.
- Origen en dictadura: La anexión forzada ocurrió en 1979, cuando un decreto castrense despojó a la localidad de su pertenencia al distrito de Lobería.
- Mandato de las urnas: En 2004, una consulta popular arrojó un 93,9% de votos a favor de la creación del nuevo municipio.
- Bloqueo legislativo: Existen más de 15 proyectos de autonomías municipales encajonados en la Legislatura bonaerense para no resentir las cajas políticas provinciales.