viernes 14 de agosto de 2026 - Edición Nº5167

Nacionales | 14 ago 2026

Giro estratégico en el centenario partido

El pacto de Atenas: la UCR bonaerense busca resucitar para no ser furgón de cola

09:00 |Tras años de subordinación a las agendas porteñas de Juntos por el Cambio, la Unión Cívica Radical de la Provincia de Buenos Aires busca ordenarse para no licuarse frente al avance libertario y el ordenamiento peronista. En este informe especial te revelamos el trasfondo de la jura en La Plata, la estrategia del nieto del histórico caudillo para frenar la dispersión territorial y la trastienda de una masa de intendentes que desconfía de la boleta única y ya armó su propio búnker de contención.


La política bonaerense no perdona a los partidos que se acostumbran a la comodidad del segundo puesto. La Unión Cívica Radical (UCR) de la provincia de Buenos Aires inició una nueva etapa con la presentación de sus autoridades partidarias y un mensaje enfocado en recuperar protagonismo político y volver a disputar espacios de poder. El microestadio de la calle 13 lució repleto de la liturgia tradicional de la rosca radical.

El calor de las tribunas tapó por unas horas las grietas que cruzan a los comités del conurbano y del interior. El acto se realizó en el club Atenas de La Plata y reunió a dirigentes, legisladores, intendentes y alrededor de mil militantes. Sin embargo, detrás de los aplausos de ocasión, el fantasma de la irrelevancia electoral sobrevuela cada despacho institucional.

El ajedrez de la rosca selló un reparto de cargos entre las tribus de la sección electoral primera y la octava. Emiliano Balbín quedó al frente del Comité Provincia, mientras que Pablo Nicoletti asumió la presidencia de la Convención radical bonaerense, el órgano encargado de definir aspectos centrales de la estrategia partidaria. La mesa directiva fue el resultado de una ardua negociación iniciada a mediados de año para evitar una contienda sangrienta.

Las alianzas pasadas dejaron un sabor amargo en la tropa propia que exige lugares en las listas de diputados. Ambos llegaron a sus cargos a través de una lista de unidad acordada meses atrás. La premisa no escrita de la jornada fue entonar el clásico cántico de la renovación sin romper con la tradición.

El corolario del encuentro estuvo marcado por un discurso que pretendió inyectar mística de gestión a un partido desgastado. Durante el cierre del encuentro, Balbín planteó cuál será el objetivo de la nueva conducción: “Queremos el poder para gobernar”. La frase retumbó entre los viejos referentes que recordaban las épocas donde el partido imponía las reglas de juego.

El reclamo de las bases apunta a superar el simple rol de contención legislativa en la cámara baja. El dirigente sostuvo que el radicalismo debe recuperar capacidad de gestión y transformar esa fortaleza electoral en una alternativa política para la Provincia. La pérdida de representatividad en distritos clave del AMBA encendió las alarmas de los analistas de la calle 48.

El tono del flamante titular buscó empatizar con el desencanto del electorado tradicional del interior productivo. “Queremos gobernar para transformar. Y queremos transformar para que esta Provincia sea la provincia donde todos quieran vivir”, expresó ante los militantes presentes. El desafío inmediato será convertir el voluntarismo discursivo en una plataforma competitiva real.

La reorganización interna requiere desempolvar los locales partidarios que abren solo durante las campañas formales. El flamante titular del Comité Provincia apuntó a la necesidad de fortalecer la estructura territorial de la UCR y darle un nuevo rol a los comités locales. Los dirigentes locales suelen quejarse del centralismo de la capital provincial.

La autocrítica sobre el funcionamiento de las sedes distritales fue directa y punzante. En ese sentido, reclamó que esos espacios vuelvan a funcionar como ámbitos de discusión política y elaboración de propuestas, en lugar de limitarse a resolver cuestiones internas. El aburrimiento de la burocracia partidaria alejó a las nuevas generaciones de militantes.

El pasaje más incisivo del discurso apuntó contra las reuniones estériles que no generan tracción electoral. “Quiero comités que dejen de ser espacios de catarsis, autoayuda o terapia colectiva, para volver a ser la usina de ideas y el motor del cambio hacia adelante que necesita la provincia de Buenos Aires”, sostuvo. La ironía no pasó desapercibida para quienes administran la rosca cotidiana.

La preservación de la lista 3 como sello distintivo fue una de las principales exigencias del plenario. Balbín también marcó distancia con una eventual pérdida de identidad partidaria a partir de acuerdos electorales. El pánico a terminar licuados en alianzas oportunistas sobrevuela el ambiente político.

El plan de acción prioriza la consolidación del espacio para cotizar mejor en la mesa de negociaciones. Su apuesta es fortalecer primero al radicalismo para luego negociar desde una posición de mayor peso político. En el panorama bonaerense, las alianzas sin estructura propia suelen pagarse caras.

El mandatario partidario advirtió sobre el peligro de fragmentar el sello en simples vecinalismos sin estrategia común. “No quiero conducir un partido que termine siendo una mera federación de vecinalismos. Quiero conducir un radicalismo que tenga identidades locales fuertes, cercanía total con sus vecinos, y una mirada estratégica común para toda la Provincia”, afirmó. La dispersión de intendentes preocupa a la conducción provincial.

El peso de la portación de apellido carga una responsabilidad histórica frente a la militancia. El dirigente de Salliqueló, nieto del histórico referente radical Ricardo Balbín, fue elegido para encabezar la lista de unidad que comenzó a delinearse en mayo y que finalmente fue presentada formalmente este sábado. La herencia política se enfrenta hoy a los desafíos de la era digital.

El rol del titular del órgano deliberativo será determinante cuando haya que redactar la política de alianzas. La Convención provincial quedó en manos de Pablo Nicoletti, presidente de la UCR de La Plata, quien tendrá un papel relevante en las definiciones políticas y electorales que deberá afrontar el partido. La rosca platense recupera así un casillero estratégico en el armado bonaerense.


Geopolítica de los comités


El pragmatismo del titular de la Convención apuntó a descentrar la interna y mirar las necesidades sociales. En su discurso, Nicoletti buscó poner el foco en los problemas de la provincia de Buenos Aires y planteó que la unidad interna debe servir como instrumento para construir una propuesta política. Las demandas de seguridad e infraestructura dominaron las conversaciones de pasillo.

El concepto central de la jornada intentó desmitificar los acuerdos de cúpula sin correlato electoral. “La unidad no es el objetivo, es la herramienta”, afirmó. La sentencia busca dar sustento teórico al pacto alcanzado entre las diferentes corrientes internas.

El calendario electoral presiona a los armadores para definir la arquitectura de las próximas boletas. La nueva conducción también comenzó a delinear su estrategia de cara al próximo calendario electoral. Los plazos legales acortan el margen para especulaciones de comité.

La exigencia de ganar musculatura antes de firmar cualquier frente fue reiterada de manera enfática. Balbín planteó que el radicalismo debe recuperar competitividad antes de sentarse a discutir eventuales acuerdos con otros espacios políticos. La lección del pasado reciente pesa en la memoria de los convencionales.

El reclamo de autonomía partidaria busca marcar un límite a las imposiciones de los socios nacionales. “Para poder acordar, primero hay que reforzar la identidad y ganar competitividad. Solo podremos construir un acuerdo si primero tenemos peso propio”, afirmó. El mensaje tuvo como destinatarios implícitos a los operadores del PRO y La Libertad Avanza.

La proclama final buscó encender los motores territoriales en cada sección electoral de la Argentina. En esa línea, dejó una definición que anticipa la intención del partido de recuperar protagonismo territorial: “Somos un partido de poder que va a disputar el poder en cada rincón de la Provincia”. Las palabras deberán traducirse en candidatos competitivos en las comunas.

El horizonte político exige definir si el partido será cabeza de león o cola de ratón en los frentes. El mensaje marca una postura clara frente a las futuras alianzas. La estrategia busca evitar la marginación en el reparto de bancas legislativas.

La conducción aspira a liderar un bloque compacto que influya de forma directa en las decisiones. La conducción de la UCR busca llegar a las próximas negociaciones electorales con mayor fortaleza propia y una identidad partidaria consolidada. El objetivo inmediato es retener la representación en las cámaras.


El frente de los jefes comunales


Las postales de unidad suelen ocultar las tensiones de quienes administran la caja municipal todos los días. El relanzamiento dejó así una doble señal dentro de la UCR bonaerense. Por un lado estuvo la foto oficial del salón; por el otro, la desconfianza territorial.

El mapa de poder interno revela una grieta entre la conducción formal y los administradores territoriales. Por un lado, la nueva conducción intenta mostrar unidad, recuperar identidad y construir una alternativa con peso propio. Por otro, una parte importante de los intendentes decidió tomar distancia y comenzó a organizar una estructura interna propia. Los alcaldes del interior no quieren supeditar sus comunas a las decisiones de la capital.

El tablero político de cara al recambio gubernamental exige quirúrgica precisión en el armado de listas. Con la mira puesta en 2027, el radicalismo bonaerense deberá resolver no solo qué lugar ocupará dentro del escenario político provincial, sino también cómo procesará sus diferencias internas. Las disputas de liderazgo amenazan la estabilidad del espacio.

Las visiones contrapuestas amenazan con fragmentar la oferta electoral en distritos estratégicos de la Provincia de Buenos Aires. La nueva conducción apuesta a recuperar el protagonismo electoral del partido y llegar a futuras negociaciones con mayor fortaleza. El debate promete acalorarse en las comisiones técnicas.

El poder real que otorgan las intendencias presiona por imponer condiciones en la mesa de decisiones. La línea disidente, en cambio, busca construir legitimidad desde los municipios y las bases partidarias. El choque de intereses entre el comité y la gestión comunal es inevitable.

La viabilidad del proyecto depende de la capacidad de síntesis de los referentes parlamentarios. El desafío para la UCR será transformar el discurso de recuperación de poder en una estrategia electoral capaz de reunir nuevamente a sus distintas corrientes internas. La historia juzgará si el acto de La Plata fue el inicio de un renacimiento o un nuevo simulacro de unidad.

Lo que tenés que saber sobre la UCR bonaerense

  • Renovación de cúpula: Emiliano Balbín asumió el Comité Provincia y Pablo Nicoletti la Convención radical en un acto realizado en el club Atenas de La Plata.
  • Estrategia de identidad: La conducción bajó el mensaje de reforzar el peso propio y la representatividad territorial antes de encarar cualquier negociación de alianzas.
  • Tensión con intendentes: Una corriente de jefes comunales marcó distancia del armado formal para estructurar un espacio propio desde las bases municipales.
  • Mirada en 2027: El centenario partido busca reconstruir usinas de ideas en los comités locales para volver a competir por la gobernación bonaerense.
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