lunes 17 de agosto de 2026 - Edición Nº5170

Nacionales | 17 ago 2026

Tensión terminal en la tierra colorada

Traición y repliegue: Passalacqua desguaza el feudo de Rovira en Misiones

20:00 |El fin de una hegemonía de tres décadas se consuma en Posadas entre renuncias forzadas, sillas vacías y un gobernador que se adueñó de la caja y las lealtades territoriales. En esta cobertura te revelamos la trastienda del golpe parlamentario con el que Hugo Passalacqua pulverizó la estructura de Carlos Rovira, alineó a 70 intendentes y activó una poda presupuestaria implacable para liquidar los últimos resortes del caudillismo provincial.


La rosca del interior profundo exhibe una velocidad despiadada cuando el patrón pierde la chequera y el control de la tropa. Hugo Passalacqua está desactivando los focos residuales de resistencia que le quedaban a Carlos Rovira. En los despachos de Posadas el olor a ciclo cumplido es tan denso que los mismos dirigentes que antes besaban el anillo del jefe hoy hacen fila para inmolarse en el altar del nuevo oficialismo.

El recambio de lealtades dejó de ser una hipótesis de café para transformarse en un vaciamiento sistemático y explícito. En las últimas semanas, cambió la lealtad de los legisladores provinciales y de la mitad de los representantes en el Congreso de la Nación. La estampida parlamentaria arrastró también a las intendencias de la Provincia de Misiones, donde nadie quiere quedar atado a un barco que hace agua por los cuatro costados.

El territorio municipal terminó de inclinar la balanza en favor de la gobernación frente a un caudillo en retirada. Se suman a 70 intendentes encuadrados con el gobernador. El manual del poder provinciano dicta que el calor de la gestión no admite nostalgias cuando se apagan las luces del microclima de Balcarce 50.

La metamorfosis de la dirigencia renovadora desnudó la fragilidad de los liderazgos que se construyen a base de obediencia ciega. Los incondicionales de quien fuera el hombre fuerte de Misiones durante 30 años han mutado en adeptos al mandatario. Aquellos alfiles que juraban lealtad eterna hoy justifican el salto con el viejo teorema de la gobernabilidad y el pragmatismo de supervivencia.

El retorno a la actividad parlamentaria tras el receso invernal funcionó como el acta de defunción de la antigua conducción. Este jueves, la Legislatura unicameral retomó su actividad tras el receso invernal. La postal del recinto expuso de manera gráfica el nuevo mapa de fuerzas que gobierna la tierra roja.

El desembarco de la nueva bancada gubernamental liquidó cualquier intento de resistencia por parte del rovirismo residual. Primero, debutó el nuevo bloque de 17 que representa al gobernador. El dispositivo territorial ocupó las bancas con la soltura de quien sabe que cuenta con el respaldo irrestricto de la caja ejecutiva.

El gran ausente de la jornada prefirió el silencio y el aislamiento antes que presenciar la deserción masiva de sus antiguos protegidos. Segundo, Rovira faltó para esquivar la foto de su entorno raleado. El faltazo desnudó la debilidad de un líder que durante décadas definió los destinos de la provincia con una simple llamada telefónica.

La ofensiva no se detendrá en la conformación de una bancada propia y apunta directamente al corazón del recinto. Tercero, el espacio passalacquista anticipó que irá por la presidencia de la Cámara. Con esa movida, el Ejecutivo busca desarmar el último enclave institucional que todavía respondía a la estructura del viejo régimen.

El actual titular del cuerpo legislativo quedó pedaleando en el aire tras la ruptura del esquema tradicional de mando. Al frente del cuerpo está, por ahora, Sebastián Macías, un hombre de Rovira. El legislador pasó de ser la gran promesa del delfinato a un obstáculo administrativo que el nuevo bloque pretende remover sin miramientos.

Las pretensiones sucesorias del protegido del caudillo volaron por los aires al ritmo de la emancipación del gobernador. En algún momento, el caudillo soñó con ponerlo en la carrera por la sucesión de Passalacqua. La dinámica del poder real borró de un plumazo los proyectos dinásticos trazados en las sombras de la residencia oficial.

La debilidad del oficialismo saliente es tan evidente que ni siquiera los cargos formales tienen sustento frente al embate territorial. Hoy no tiene ni siquiera asegurado el cargo que detenta. El aislamiento de la conducción legislativa anticipa un desenlace inevitable en la próxima distribución de autoridades.


Asalto al recinto parlamentario


En los ingresos del palacio legislativo la tropa ejecutiva se encargó de oficializar las condiciones de la rendición. En la escalinata de acceso a la Legislatura, el ministro Carlos Sartori anticipó esta movida. La diplomacia de pasillo dio paso a un ultimátum abierto ante la mirada atenta de los cronistas locales.

El plan del gobernador contempla una apertura negociadora para aislar de manera definitiva a la cúpula derrotada. “Vamos a hacer las propuestas correspondientes para tener la presidencia de la Cámara y repartir los cargos con las distintas fuerzas del espectro político de Misiones”, precisó. La estrategia de seducción hacia los bloques opositores busca consolidar una mayoría automática sin depender del rovirismo.

El desmoronamiento de la estructura que dominó la provincia durante tres décadas ya no encuentra piso ni contención. Todo alrededor de Rovira se derrumba. El disciplinamiento que antes imponía el temor a quedar fuera de las listas hoy mutó en un coro de reproches públicos.

La sesión inaugural dejó al descubierto el resentimiento acumulado en las filas de los propios dirigentes que antes acataban sin chistar. Ayer se vivió una situación impensada hasta hace unos meses. Las acusaciones de cobardía política resonaron en las bancas ante el estupor de los taquígrafos.

Los dardos contra el expresidente del cuerpo apuntaron a su falta de presencia para defender las posiciones históricas del espacio. Un legislador que integraba su espacio antes del quiebre lo trató de cobarde. La fractura expuso las miserias de un armado que dependía exclusivamente de la lapicera del mandamás.

La ausencia del conductor en el debate central motivó un duro pronunciamiento por parte del nuevo armador parlamentario. “Es muy feo ver hoy una silla vacía, sin venir a debatir. Tenemos que ser claros: nuestra obligación es trabajar y dar la cara”, sostuvo Juan Szychowski, quien suena para presidir el bloque del Movimiento por lo que viene, el espacio que armó Passalacqua. La frase selló el divorcio definitivo con la vieja guardia.

Los métodos extorsivos utilizados para garantizar la sumisión partidaria quedaron expuestos bajo la luz pública de la peor manera. Hace unas semanas se reveló una maniobra de control sobre los legisladores del caudillo. El escándalo de los documentos bajo llave detonó el último velo de respeto institucional.

La mecánica de sometimiento incluía herramientas irregulares para anular cualquier atisbo de disidencia interna en las bancadas. Los forzaba a firmar una renuncia en blanco como condición para integrar la lista. Un cepo político que rigió durante años en los despachos más encumbrados de la provincia.

La naturalización del apriete corporativo formaba parte de las reglas no escritas del feudo hasta que la bomba estalló mediáticamente. Era una praxis habitual en los últimos tiempos. La pérdida de legitimidad aceleró las denuncias de aquellos que antes callaban para conservar el conchabo legislativo.

Desde las tribunas opositoras aprovecharon el tembladeral para exigir explicaciones institucionales por las irregularidades denunciadas. Sobre la base de esa información, el legislador Martín Arjol (de los llamados “radicales con peluca”) hizo un planteo a la Cámara. El pedido de informes busca arrinconar aún más a la vieja guardia rovirista en los tribunales y en el recinto.

La iniciativa formal apunta a sentar un precedente condenatorio sobre los métodos de coacción aplicados a los representantes del pueblo. Se trata de un proyecto de declaración para que el recinto exprese su preocupación institucional por esta práctica. El debate promete ventilar el lado más oscuro de la disciplina partidaria en la provincia.

La gravedad del mecanismo obligó a las distintas bancadas a tomar distancia del esquema de disciplinamiento denunciado. “Es de una enorme gravedad”, evaluó. La desarticulación del método de control habilitó una fuga masiva de voluntades hacia el despacho del gobernador.


Reordenamiento político y presupuesto


El blindaje territorial del mandatario provincial se exhibió con un despliegue de fuerza en las puertas mismas del palacio parlamentario. La reanudación de la actividad legislativa estuvo marcada por la presencia de 30 intendentes para respaldar la conformación del bloque passalacquista. La foto colectiva funcionó como una advertencia explícita para los indecisos y los leales residuales.

Desde las comunas del interior ratificaron que el traspaso de mando territorial responde a una decisión orgánica e irreversible. El mandatario de Puerto Rico, Carlos Koth, sostuvo que la presencia de los jefes comunales constituye una señal de acompañamiento a una nueva etapa política y vinculó el proceso con el documento firmado por 67 intendentes en Ruiz de Montoya. El pacto sellado en el interior provincial terminó de vaciar el poder del caudillo.

La narrativa de la emancipación busca resignificar los símbolos partidarios bajo el paraguas exclusivo de la actual administración. “Hay un reinicio y una recuperación de la identidad del misionerismo”, afirmó Koth. La consigna marca el entierro del culto a la personalidad que rigió durante los últimos 30 años.

El alineamiento de los jefes comunales consolida una nueva arquitectura de poder con la mirada puesta en la supervivencia fiscal. Luego, consideró que la conformación del nuevo bloque representa “un paso más” dentro de un proceso de “reordenamiento político”. En el nuevo esquema no hay margen para intermediarios ni jefaturas en las sombras.

El titular de la cartera política provincial expuso los lineamientos de la convocatoria transversal impulsada desde el inicio de la gestión. Sartori, quien llegó a la Cámara al frente del bloque de intendentes, precisó: “El gobernador ha expresado el 1 de mayo, en su discurso inicial de sesiones para 2026, un mensaje amplio y transversal: trabajar entre todos en momentos difíciles. Necesitamos el acompañamiento de cada uno de los misioneros y de quienes tienen responsabilidad de gobierno”. La necesidad de fondos frescos acelera la búsqueda de acuerdos amplios.

La articulación entre el Ejecutivo y los municipios busca blindar la gestión ante las turbulencias económicas y los recortes nacionales. El funcionario, artífice de la articulación con los mandatarios locales, agregó: “Esto refleja ese mensaje: acompañamiento de diputados, de intendentes y diálogo con otros espacios políticos para poder llevar adelante distintas acciones en beneficio de los misioneros”. El armado prescinde por completo de las directivas del antiguo cacique.

La verdadera batalla por los recursos provinciales tendrá su correlato inmediato en el debate de la ley de leyes para el próximo ejercicio. La Legislatura comenzará a abordar un asunto sustancial. El tratamiento de las cuentas públicas será el test definitivo para medir la solidez de la nueva mayoría.

El recorte del organigrama estatal apunta a terminar de secar los resortes financieros que nutrían a la estructura rovirista. Se trata del Presupuesto General Provincial 2027. La poda ministerial diseñada por el Ejecutivo dinamita los quioscos creados durante las gestiones anteriores.

La tijera oficialista busca adaptar la administración provincial a los nuevos tiempos de ajuste y concentración de recursos. El diseño fue preparado y enviado por el gobernador Passalacqua en función de achicar gastos de la Administración Pública y reducir ministerios y cargos. El ajuste no solo equilibra las cuentas sino que disciplina a las segundas líneas de la burocracia estatal.

El desguace de las estructuras intermedias liquida las cajas políticas que sostenían la militancia rentada del viejo esquema. Es otro golpe a la estructura de Rovira. En los despachos de la administración pública ya se preparan para un recorte masivo de contratos y direcciones generales.

El proyecto ingresará al debate formal en las próximas sesiones ordinarias para acelerar su tratamiento en comisión. La iniciativa tomará estado parlamentario durante este período. El gobernador busca aprobar la ley antes de que la oposición pueda reorganizarse o articular reclamos conjuntos.

La fragmentación de la Cámara obliga al oficialismo a tejer acuerdos puntuales con las diversas expresiones de la oposición. El escenario es complejo. Ningún sector cuenta con la mayoría propia para imponer proyectos a libro cerrado.

El reparto de las bancas expone el retroceso del rovirismo a su mínima expresión histórica dentro del recinto. De las 40 bancas, Passalacqua tiene 17. Con esa base propia, el oficialismo sólo necesita sumar un puñado de voluntades para asegurarse el quórum y la sanción de las leyes clave.

El núcleo duro del expresidente del cuerpo quedó reducido a una minoría sin capacidad de veto ni poder de fuego legislativo. Enfrente están, por ahora, los seis roviristas. La soledad de la vieja guardia contrasta con el volumen político que ostentaban hasta hace escasos meses.

El resto de la representación popular se encuentra atomizada en múltiples espacios que cotizan caro su acompañamiento en las votaciones clave. El resto está fragmentado. La dispersión opositora favorece la capacidad de maniobra del ministro político del gobernador.

Las fuerzas nacionales con presencia en la provincia buscan consolidar su perfil propio en medio de la guerra interna del oficialismo. La Libertad Avanza suma 4 y la UCR 3 al igual que el Partido Agrario. Estas bancadas se transforman en los árbitros necesarios para destrabar la presidencia de la Cámara.

Los espacios minoritarios también reclaman protagonismo en la mesa de negociaciones abierta por la gobernación. Después hay dos bloques con dos integrantes cada uno: Algo Nuevo y Por la Vida y los Valores. Sus votos resultarán determinantes para alcanzar los dos tercios en designaciones clave.

El cuadro de atomización parlamentaria se completa con las expresiones unipersonales que suelen acompañar las iniciativas del Ejecutivo de turno. El escenario lo completan tres monobloques: Por Misiones y la Libertad, PRO y el Partido Libertario. La fragmentación total del cuerpo consagra el triunfo táctico de un gobernador que desarmó el feudo para concentrar el poder absoluto.

Lo que tenés que saber sobre la caída de Rovira

  • Rebelión oficial: Hugo Passalacqua fracturó el oficialismo misionero, armó un bloque propio de 17 diputados y cuenta con el respaldo explícito de 70 intendentes de la provincia.
  • Aislamiento del caudillo: Carlos Rovira faltó a la reanudación de sesiones tras la deserción de su tropa, mientras su bancada quedó reducida a apenas 6 legisladores aislados.
  • Escándalo de renuncias: Se denunció que la vieja conducción forzaba a los candidatos a firmar cartas de renuncia en blanco antes de integrar las listas legislativas.
  • Ajuste y presupuesto: El Ejecutivo envió el Presupuesto 2027 con una fuerte reducción de ministerios y cargos para desarticular las cajas políticas del rovirismo.
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