miércoles 19 de agosto de 2026 - Edición Nº5172

Nacionales | 19 ago 2026

Realidad económica en el territorio

El ladrillo inalcanzable: levantar una casa en Buenos Aires demanda 12 años de sueldos enteros

08:00 |Levantar una propiedad estándar en territorio bonaerense se convirtió en una quimera matemática para cualquier trabajador registrado. En este informe de trastienda económica te mostramos la radiografía del colapso habitacional: se necesitan más de $228.000.000 y 144 haberes netos libres de gastos para edificar una vivienda básica, mientras el crédito hipotecario exige cuotas que devoran por completo el ingreso mensual promedio en el conurbano y el interior.


La ilusión del techo propio quedó sepultada bajo el peso de una economía que asfixia a la clase media asalariada. Construir una vivienda de 100 metros cuadrados en Buenos Aires demanda, según el último relevamiento de la Asociación Pymes de la Construcción de la Provincia de Buenos Aires (Apymeco), un desembolso de $228.617.063. En los barrios y loteos del conurbano, las obras se frenan al ritmo de presupuestos que envejecen de una semana a otra.

El cálculo no admite dobles lecturas cuando se cruza la realidad de las listas de materiales con los recibos de sueldo. El cálculo surge de multiplicar el valor del metro cuadrado de construcción correspondiente a julio, que se ubicó en $2.286.170,63, por la superficie total de la vivienda tipo. La cifra en moneda nacional refleja un encarecimiento estructural que desafía cualquier capacidad de ahorro doméstico.

La brecha entre el costo del cemento y el poder adquisitivo de los empleados registrados se transformó en una fosa insalvable. Ese costo, comparado con el salario neto promedio de un trabajador estable, permite dimensionar el esfuerzo que implica levantar una casa desde cero. Quien hoy intenta comprar una bolsa de cal en el corralón de su barrio lo experimenta en carne propia.

El termómetro oficial de los ingresos confirma que la carrera contra los costos de edificación está perdida de antemano. De acuerdo con la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte), el salario neto promedio de junio fue de $1.590.179,37. Con semejante parámetro, cualquier proyección familiar choca contra la pared de la subsistencia diaria.

La equivalencia temporal roza el absurdo para quien pretenda encarar una obra sin herencias ni subsidios extraordinarios. Al comparar ambos valores, se encuentra que se necesitan 143,76 salarios netos promedio para cubrir el costo total de la construcción, lo que equivale a casi 12 años de ingresos destinados exclusivamente a ese fin, sin contar gastos de vida ni otros consumos. Una utopía inviable que condena a generaciones enteras a la precariedad habitacional.

La suba de los presupuestos no da tregua, aun cuando ciertos indicadores generales pretendan mostrar una aparente desaceleración. El dato surge en un contexto de aumento sostenido de los costos de la construcción. Los desarrolladores de la Provincia de Buenos Aires hacen malabares cotidianos para sostener cuadrillas y entregas pactadas.

La fotografía estadística del sector confirma incrementos constantes que carcomen las previsiones financieras de las familias. Según el informe de Apymeco correspondiente a julio, el índice general de costos registró una suba mensual de 1,38%, lo que llevó la variación interanual a 23,37% y el acumulado del año a 14,61%. Aunque se ubique transitoriamente debajo del ritmo inflacionario, el piso acumulado es prohibitivo.

El pulso de las variables sectoriales muestra que no todos los componentes se mueven con la misma velocidad en las planillas de costos. Si bien se trata de incrementos que están por debajo del avance de la inflación -el IPC avanzó 19,3% en lo que va del año-, siguen siendo subas a considerar al momento de edificar una vivienda. En los obradores bonaerenses, la incertidumbre paraliza las decisiones de inversión privada.

La presión sobre las planillas provino principalmente de las obligaciones salariales acordadas para los operarios del andamio. La mano de obra fue el rubro que más impulsó el aumento del mes, con una suba de 2,10%, mientras que los materiales treparon 1,16% en el mismo período. Las negociaciones del gremio constructor intentan recomponer haberes castigados sin desfinanciar a los contratistas.


El peso del jornal


El comportamiento bimonetario de la plaza expone las distorsiones que caracterizan a la economía real de la ArgentinaLa diferencia entre ambos componentes no es un dato menor a la hora de explicar por qué construir se volvió más caro en pesos incluso cuando la comparación en dólares muestra otra dirección. Los presupuestos en billete estadounidense exhiben un amesetamiento engañoso frente a la erosión del peso.

El valor de la unidad de medida en moneda dura tuvo un leve acomodamiento marginal durante el último mes medido. En julio, el metro cuadrado de construcción medido en moneda extranjera retrocedió 0,28%, al pasar de 1.503,32 a 1.499,13 dólares. La pax cambiaria no alivia los bolsillos de quienes perciben ingresos exclusivamente en moneda de curso legal.

El descalce entre la divisa y los precios de corralón deja a los asalariados atrapados en una trampa de costos implacable. Es decir que, mientras el costo en pesos siguió subiendo mes a mes, en dólares el metro cuadrado se mantuvo prácticamente estable e incluso mostró una leve baja. Para el vecino de a pie, esa estabilidad foránea no resuelve el encarecimiento local.

Las recomposiciones salariales del sector incidieron de manera determinante en la conformación del gasto operativo final de obra. Ese escenario se explica en gran parte por el comportamiento de los salarios de la construcción, que en julio registraron un acuerdo paritario con un componente no remunerativo, según detalla el informe de Apymeco. La ingeniería de los convenios colectivos busca esquivar cargas fiscales en un contexto recesivo.

La evolución del gasto en personal exhibe oscilaciones pronunciadas que complican cualquier contrato de obra a mediano plazo. El rubro mano de obra es también el que muestra la mayor volatilidad en los últimos meses: tras subas de 6,80% en abril y 7,66% en junio, la suba de julio resultó comparativamente más moderada, aunque igual se ubicó por encima del promedio general del índice. Las variaciones mensuales desarticulan los cálculos de arquitectos y maestros mayores de obra.

El rubro de insumos básicos mostró una dispersión absoluta de precios según la procedencia y elaboración de cada artículo. Entre los materiales, el comportamiento fue muy dispar. Los corralones del conurbano ajustan según la disponibilidad de stock y las listas de fábrica.

Los elementos de terminación interior lideraron las subas con registros que golpean directo en la etapa final de edificación. Las griferías fueron el ítem con mayor incremento mensual, con una suba de 19,17%, seguidas por los artefactos sanitarios, que aumentaron 11,25%, y el hormigón elaborado, con una suba de 2,96%. Quien llega a la etapa de baños y cocina descubre que los sobrecostos son asfixiantes.

En la vereda opuesta, algunos insumos troncales para el arranque de cimientos mostraron retracciones puntuales de demanda. En el extremo opuesto se ubicó el cemento, que registró una baja de 8,34% en julio, y el hierro redondo, que cayó 7,66%. La caída en las ventas de estructuras pesadas obligó a corregir valores en boca de expendio.

La mampostería tradicional no registró modificaciones en las listas distribuidas en los corralones de la región capital y el Gran Buenos Aires. Los ladrillos huecos, por su parte, no mostraron variación en el mes. La quietud de ciertos materiales no alcanza para torcer la tendencia alcista global.


El espejismo del crédito


La cuenta de los salarios necesarios describe un escenario idealizado que deja afuera costos indispensables para habitar una vivienda. El resultado de 143,76 salarios necesarios, o el equivalente a 12 años de trabajo, se obtiene de dividir el costo total de la vivienda de 100 metros cuadrados por el salario neto promedio de junio. En la práctica, ese esfuerzo teórico supone no alimentarse ni vestirse durante más de una década.

El informe técnico deja expresamente al margen rubros que encarecen sensiblemente el acceso a la titularidad del inmueble. Se trata de un ejercicio que no contempla el valor del terreno, los costos de la figura jurídica del emprendimiento ni el IVA, ya que la entidad que agrupa a las pymes constructoras excluye expresamente esos conceptos del precio de construcción por metro cuadrado. Comprar la tierra en cualquier municipio bonaerense duplica las exigencias monetarias.

Los honorarios profesionales y los márgenes de los desarrolladores tampoco están contemplados en la fría ecuación de los costos puros. Tampoco incluye el beneficio del desarrollo inmobiliario. Los números de base representan apenas el esqueleto físico de una construcción estándar.

La conclusión económica es demoledora para las familias que buscan dejar de pagar alquiler en las ciudades bonaerenses. En otras palabras, el monto real que debería reunir una persona para acceder a una vivienda propia, si decidiera construirla desde cero y sumara esos costos adicionales, sería todavía mayor al que surge de este cálculo. La meta del techo propio se aleja a medida que se profundiza la crisis.

La alternativa bancaria promocionada por el sistema financiero colisiona frontalmente contra los topes de endeudamiento del sueldo promedio. La comparación cobra otra dimensión si se la pone en relación con lo que exige hoy acceder a una vivienda a través de un crédito hipotecario. Las entidades crediticias imponen filtros que descalifican al grueso de los trabajadores registrados.

El relevamiento sobre los préstamos indexados demuestra la disparidad salvaje de condiciones que rige en el mercado financiero. Un relevamiento de la consultora Empiria, mostró que la cuota mensual inicial de un préstamo hipotecario UVA de USD 100.000 varía de forma considerable según el banco elegido, con valores que van desde $878.640 en la entidad más económica hasta $2.120.370 en la más cara. La dispersión de tasas convierte la elección bancaria en una ruleta rusa financiera.

El monto de partida del crédito más oneroso barre por completo el ingreso de bolsillo de un asalariado formal. Este último monto, de hecho, supera al salario neto promedio de $1.590.179,37 relevado por el Ripte para junio, lo que confirma que, dependiendo del banco, incluso la cuota de un crédito hipotecario puede demandar el equivalente a un salario neto promedio completo. Ninguna entidad presta dinero si la cuota compromete más del 25% o 30% del ingreso familiar.

Las líneas crediticias para obras de mayor envergadura plantean exigencias que directamente expulsan a los sectores medios y populares. Por supuesto, la cuota inicial es más alta para préstamos hipotecarios de mayor valor, como el que se debería tomar para edificar una vivienda de 100 m2. El acceso al financiamiento se convirtió en un privilegio reservado a patrimonios consolidados.

El abismo entre ingresos laborales y valores de edificación profundiza la fractura social en los centros urbanos más poblados. En un escenario de costos de construcción que acumulan una suba interanual de 23,37% y de salarios que no logran acompañar ese ritmo con la misma intensidad, la brecha entre el ingreso de un trabajador promedio y el valor de una vivienda propia continúa siendo uno de los principales obstáculos para el acceso a la casa propia en la Argentina, ya sea por la vía de la construcción directa o a través del sistema de créditos hipotecarios. La política mira para otro lado mientras el metro cuadrado consolida su cerrojo sobre el futuro habitacional del país.

Lo que tenés que saber sobre la construcción

  • Monto prohibitivo: Edificar una casa tipo de 100 m2 en la Provincia de Buenos Aires exige una inversión de $228.617.063, con un metro cuadrado que trepó a $2.286.170,63 en julio.
  • Años de sacrificio: Se requieren 143,76 salarios netos promedio del Ripte ($1.590.179,37), lo que equivale a casi 12 años enteros de sueldo sin realizar ningún gasto de subsistencia.
  • Mano de obra y materiales: El índice de Apymeco subió 1,38% en julio, impulsado por el jornal (2,10%) y disparadas en griferías (19,17%), mientras el cemento cayó 8,34%.
  • Hipotecas inaccesibles: La cuota inicial de un crédito UVA por USD 100.000 oscila entre $878.640 y $2.120.370, superando en el extremo más alto el total de un sueldo neto promedio.
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