jueves 27 de agosto de 2026 - Edición Nº5180

Nacionales | 27 ago 2026

Guerra de trincheras en Balcarce

El ocaso del relato libertario: Karina Milei desplazó a Santiago Caputo y estalló la comunicación oficial

09:00 |En esta trastienda bonaerense te revelamos cómo el desembarco del cineasta Santiago Oría dinamitó el monopolio digital de la Casa Rosada. Tras una feroz purga ordenada por "El Jefe", el oficialismo armó el cuestionado "Equipo Rocket", desató la huelga de las milicias virtuales de Santiago Caputo y sumió la narrativa presidencial en un pozo ciego de encuestas en caída libre, discursos desbordados y pérdida absoluta de la agenda pública cotidiana.


La rosca del AMBA no perdona a los aficionados que confunden un set de filmación con la botonera del poder político. Karina Milei corrió a Santiago Caputo de la comunicación estratégica del gobierno y, dejó la tarea en manos del cineasta oficial Santiago Oría. El movimiento desarticuló la maquinaria de guerra digital que sostenía la épica libertaria.

El realizador audiovisual asumió una estructura sobredimensionada que excede con creces su experiencia previa en la gestión partidaria bonaerense. Oría lleva adelante una tarea monstruosa: quedó a cargo de la comunicación partidaria de La Libertad Avanza en todo el país, es el estratega de la comunicación gubernamental y de la estrategia digital del propio Milei. La concentración de funciones terminó aislándolo en un microclima donde prima el filtro partidario antes que la realidad social.

La interna palaciega llegó al extremo de condicionar lo que el primer mandatario consume en sus dispositivos telefónicos personales durante el día. La intervención de Oría es tal, le filtra a Milei los tuits de las Fuerzas del Cielo y le muestra las cuentas karinistas. El cerco informativo no hace más que profundizar el aislamiento de un presidente que ya no dialoga con su tropa fundacional.

El estratega desplazado optó por atrincherarse en las cajas más pesadas del organigrama estatal mientras observa el descalabro mediático. Pese al corrimiento, Santiago Caputo sigue manejando el ARCA, la SIDE y las empresas públicas, además de brindar asesoramiento directo a Milei. En los pasillos del poder central comentan que el consultor aguarda pacientemente que la crisis de imagen obligue a pedir su auxilio.

La desconexión en la retórica de Javier Milei se tradujo en apariciones públicas cargadas de furia y carentes de un eje estratégico claro. El líder de los Peaky Blinders espera que lo llamen para la campaña, en medio de la continua caída de Milei en las encuestas. La soledad del atril se hizo evidente ante empresarios y banqueros que ya no aplauden con el entusiasmo de meses atrás.

Las intervenciones improvisadas del jefe de Estado desnudaron el vacío de pluma que dejó la salida de su principal arquitecto narrativo. Santiago ya no escribe todos los discursos de Milei, como se notó en la aparición irascible del presidente en el Council of Americas y en la Bolsa de Rosario. El tono beligerante profundizó el descontento de una clase media castigada por el ajuste económico.


Tropa amateur y descontrol digital


El desembarco de la nueva conducción requirió la incorporación masiva de personal financiado por las arcas del Estado nacional. Para semejante faena, Oría tuvo que contratar a 70 personas para crear contenidos en redes. La abultada nómina salarial provocó resquemores inmediatos en dependencias oficiales donde rige un estricto congelamiento de contratos.

Entre las incorporaciones destacan nombres de estrecha ligazón con el clan riojano que comanda la Cámara Baja nacional. El periodista Manu Jove reveló que entre esa gente a cargo de Oría está Sharif Menem. El nepotismo operativo desplazó a los cuadros técnicos con experiencia en comunicación de crisis en el territorio.

La crítica descarnada sobre la impericia técnica del cineasta se instaló con fuerza en las redacciones porteñas y los despachos oficiales. Jove bautizó a Oría como Tontín Tarantino, acaso por su dificultad para encuadrar la cámara: sus videos tienen el pulso de alguien que filma con una Go Pro en medio de una sesión de rafting Clase VI en la zona más rocosa del Atuel. El producto final desentona con los estándares exigidos para la comunicación de un Estado moderno.

El armado reclutó a viejos influencers juveniles que habían sido marginados tras sucesivos tropiezos en plataformas públicas. Además de Sharif se sumó al grupo de trabajo Iñaki Gutiérrez, se incorporó al Equipo Rocket, cuyo nombre es una alusión a una banda de villanos del animé Pokemón, que pese a estar a punto de ganar, siempre terminan perdiendo. La mesa chica marginó a los profesionales con trayectoria probada en el rubro institucional.

El desplazamiento de cuadros experimentados profundizó los errores no forzados en la emisión de mensajes oficiales hacia la sociedad argentina. Llama la atención que al flamante grupo no fue invitado el secretario de Comunicación y Medios, Fabián Fernández, que tiene experiencia real en comunicación política. El aislamiento de la conducción provocó un apagón discursivo en los momentos más críticos del mandato.

La purga digital comenzó formalmente en el mes de marzo bajo directivas expresas de las máximas autoridades partidarias del oficialismo. El nuevo esquema que significó el ascenso del Equipo Rocket se activó en marzo, cuando empezó el declive de Milei en las encuestas. La orden bajó desde el Congreso sin contemplar el impacto territorial que generaría en la militancia libertaria.

La premisa de desarmar a los militantes leales al asesor presidencial terminó erosionando el alcance del mensaje gubernamental en los distritos clave. Karina y Martín Menem dieron la orden de reemplazar a las milicias digitales de Santiago Caputo para colonizar las redes y recuperar la imagen del presidente. El experimento resultó ser un búmeran que licuó el apoyo popular acumulado en la campaña electoral previa.


Huelga de trolls y derrota narrativa


El intento de centralizar la maquinaria virtual culminó en un repliegue táctico de las cuentas que defendían la gestión gubernamental. Pero sucedió todo lo contrario, el gobierno perdió centralidad en la comunicación, el propio Milei no logra el impacto que tenía en las redes y la Rosada no logra marcar un tema de agenda desde el caso Adorni, mostrándose siempre a la defensiva. La iniciativa discursiva quedó enteramente en manos de los sectores opositores.

La realidad económica y social del conurbano bonaerense terminó de sepultar los eslóganes triunfalistas de los creadores de contenido oficiales. Desde entonces se instalaron en la agenda temas urticantes para el gobierno como la caída del consumo y de la actividad, el drama de la morosidad, la vuelta de la inflación y la salud de un presidente que trabaja poco. Las métricas reflejan un deterioro palpable en la credibilidad del relato oficial.

La desconexión discursiva alejó al mandatario de los sectores moderados que definen los comicios en la Provincia de Buenos Aires. Los discursos erráticos del presidente, la dificultad para copar la agenda y expandir la llegada de Milei más allá del núcleo libertario, colaboran para crear la tendencia de caída en las encuestas, tanto en la imagen del gobierno como en la intención de voto del primer mandatario. La pérdida de volumen político amenaza el futuro legislativo de la fuerza gobernante.

Las internas y los cuestionamientos salpican de arriba abajo al responsable del contenido audiovisual de la administración pública nacional. No por nada las habilidades del vertiginoso Oría encontraron cuestionamientos en todas las líneas del organigrama estatal. Un funcionario libertario se refirió al nuevo líder comunicacional como "el no tan brillante Santiago Oria".

La obsesión por disputar el control interno del relato impidió sumar nuevos sectores a la base social de apoyo del oficialismo. El cineasta quedó muy pendiente de la pelea con Las Fuerzas del Cielo, en vez de dedicarse a aumentar la base militante de Milei. El vacío en las redes dejó desprotegida a la tropa legislativa ante los embates de la oposición.

El apagón de la infantería tuitera expuso la fragilidad de un esquema sostenido exclusivamente por el voluntarismo amateur. Una de las explicaciones de la pérdida del terreno en las redes es el repliegue absoluto de los militantes de Las Fuerzas del Cielo. Un dirigente opositor dijo entre risas que "los muchachos de Santiago están de huelga".

Lo que tenés que saber sobre la crisis comunicacional

  • Purga interna: Karina Milei le quitó a Santiago Caputo el manejo de la estrategia digital del Gobierno nacional y le otorgó el control total de la comunicación al cineasta Santiago Oría.
  • Gabinete paralelo: Oría contrató a 70 personas y sumó a Sharif Menem e Iñaki Gutiérrez en el bautizado "Equipo Rocket", excluyendo a funcionarios con trayectoria como Fabián Fernández.
  • Huelga digital: El desplazamiento de Caputo provocó el repliegue masivo de las cuentas de "Las Fuerzas del Cielo", restándole capacidad de fuego y viralización a la gestión en redes sociales.
  • Pérdida de agenda: El oficialismo perdió la iniciativa discursiva desde el caso de Manuel Adorni, retrocede en las encuestas y no logra frenar temas como la caída del consumo y la inflación.
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