jueves 27 de agosto de 2026 - Edición Nº5180

Nacionales | 27 ago 2026

Giro doctrinario en Matheu 130

Torre de Babel peronista: la cumbre secreta donde estalló el plan económico

15:00 |El peronismo bonaerense y porteño intentó ensayar una hoja de ruta para volver a gobernar, pero la catarsis en la mítica sede partidaria de la calle Matheu terminó en un choque frontal entre consignas setentistas, diagnóstico digital y realismo técnico. En esta cobertura exclusiva te contamos los cruces feroces por el RIGI, el límite con el Fondo, las chicanas de trinchera y la imposibilidad de amalgamar un programa que supere el simple espanto frente al ajuste libertario.


La rosca del AMBA suele disfrazar sus fracturas con épica de bombo, pero cuando se apagan los micrófonos el abismo conceptual asusta. El postergado debate interno del peronismo sobre que hacer con la economía, en caso de volver al poder, tuvo este martes un muy interesante debate en la histórica sede del PJ en el barrio de Once. La liturgia justicialista no alcanzó para disimular que nadie sabe cómo salir del laberinto productivo.

El escenario reunió a las distintas tribus que conviven a los codazos en la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires. Participaron del inusual encuentro la kirchnerista Teresa García, una de las dirigentes más cercanas a Cristina Kirchner: la economista albertista Mercedes D'Alessandro; el economista peronista ortodoxo Santiago Fraschina y el diputado nacional y uno de los líderes del peronismo de centro, Guillermo Michel. Los matices ideológicos quedaron a la vista apenas rodó la pelota.

Bastaron pocos minutos de exposición para que el intento de síntesis se convirtiera en un compendio de reproches cruzados. Enseguida, quedaron en evidencia las contradicciones. "Teresa García pidió 'radicalizar' la propuesta económica frente a los poderes concentrados, Mercedes D'Alessandro cuestionó el RIGI como parte de una nueva etapa de 'neocolonialismo extractivista' y Guillermo Michel advirtió sobre las restricciones jurídicas, fiscales y financieras que enfrentará quien intente modificarlo". Jorge Capitanich cerró con sus típicos discursos enrevesados de buenas intenciones, pero llamó a recuperar la regulación peronista sobre las inversiones extranjeras.

El organizador del convite intentó dotar de marco teórico a una fuerza política que suele improvisar sobre la marcha electoral. La discusión se dio durante el cierre del curso sobre "Modelo Económico Justicialista" que trabajosamente viene desplegando Fraschina, que abrió la discusión con una advertencia sobre la necesidad de llegar a las próximas elecciones con un plan para gobernar. La advertencia buscó sacudir la modorra de los despachos que esperan el fracaso ajeno sin proyecto propio.

El economista anfitrión insistió en que el peronismo no puede limitarse a ser un mero administrador del ajuste ajeno. "Prefiero un debate de cuál es la propuesta que el peronismo tiene que llevar a la sociedad argentina el año que viene", dijo Fraschina. Y explicó que tiene "dos intenciones: una, para generar expectativa en la elección, que ese es el programa que se está debatiendo y discutiendo, y la otra es porque si llegamos tenemos que gobernar y tenemos que tener perspectiva de una salida justicialista y desarrollista".

La preocupación de la militancia reside en las presiones del círculo rojo sobre los armadores de listas. "Los grupos económicos locales, los fondos de inversión quieren un peronismo disciplinado, un peronismo disciplinado desarrollista, que sea la alternativa al orden financiero para no discutir la matriz distributiva", afirmó. "Si el peronismo no discute la matriz distributiva no la discutirá nadie en la Argentina, porque el peronismo nació discutiendo la matriz distributiva desde la Secretaría de Trabajo y Previsión Social", sostuvo.

El límite doctrinario fue tajante respecto a copiar recetas que marginen el poder adquisitivo de los salarios. Incluso puso un límite al desarrollismo como objetivo autónomo: "Ni siquiera la industrialización es un fin en sí mismo para el peronismo, es un medio. Porque si la industrialización no va asociada a la justicia social, entonces no es peronismo desarrollista". El mensaje apuntó directo a los sectores que coquetean con pactos de gobernabilidad a espaldas de las bases populares.

La senadora bonaerense recogió el guante con la vehemencia habitual del Instituto Patria. "Nos vamos a equivocar si aparecemos lavados frente a los poderes concentrados, que nos están mirando, obviamente, y que intentan ponerle la mano en el hombro a cualquiera que ande con ganas de ser sumiso ante los planteos de los sectores de poder", dijo la vicepresidenta del PJ.

La experimentada operadora territorial descartó que su postura signifique un anacronismo setentista frente a las nuevas demandas ciudadanas. "No es un discurso antiguo este, no es una mirada antigua sobre la situación política, todo lo contrario", afirmó. Para el kirchnerismo duro de la Tercera Sección electoral, la moderación es el camino más directo hacia una nueva frustración en las urnas.

La dirigente ensanchó la distancia con las posturas dialoguistas que anidan en los despachos del massismo y los gobernadores. "No nos van a elegir por más lavadito, más café con leche. La sociedad va a elegir por aquel que plantee las antípodas de lo que está viviendo hoy en día, después del gobierno de Macri por un lado y luego del gobierno de Milei por otro", sostuvo. "Yo creo que el peronismo tiene que radicalizar su postura", afirmó García. Y remató: "Nosotros somos la antítesis de todo lo que vino sucediendo en el gobierno de Macri y de Milei".

La exdirectora de Economía e Igualdad de Género aportó una mirada global sobre las mutaciones del poder corporativo internacional. Mercedes D'Alessandro tomó otro camino para llegar a una conclusión igualmente crítica. La economista sostuvo que el peronismo tiene que actualizar su discusión distributiva porque cambió el capitalismo. "Estamos entrando a un nuevo momento político, social, económico, no solo en Argentina, sino a nivel mundial", dijo. "La inteligencia artificial no es una cosa abstracta, es una transformación del capitalismo", sostuvo D'Alessandro.

La concentración económica pospandemia modificó drásticamente la capacidad de veto de los gigantes de Silicon Valley sobre los Estados. D'Alessandro vinculó ese salto tecnológico con la brutal concentración de riqueza posterior a la pandemia. Los grandes empresarios tecnológicos, explicó, no solamente acumularon fortunas sino poder político. "Son personas que tienen ganas de hacer política, tienen influencia sobre los mercados, tienen un montón de poder", dijo. "Ellos son dueños de muchas de las plataformas que usamos todos los días: de Facebook, de Instagram, de WhatsApp. Ellos son dueños de las plataformas que usamos para comunicarnos, para vender, para comprar", afirmó. "Son dueños también de todo el desarrollo de inteligencia artificial y son dueños también de los data centers".

El monopolio informático colonizó las decisiones individuales de consumo y orientación electoral de la ciudadanía. "Cuando digo vendernos cosas digo desde el heladito y la pizza hasta un candidato político", afirmó. El diagnóstico describe una pérdida absoluta de soberanía subjetiva que el peronismo tradicional ni siquiera alcanza a comprender.

La informalidad algorítmica reconfiguró el mundo del trabajo en los cordones urbanos del conurbano bonaerense. La transformación también llegó al mercado laboral. D'Alessandro habló de alrededor de 1 millón de personas incorporadas a las plataformas y comparó ese universo con las cerca de 1.2 millones de trabajadoras de casas particulares. Describió una relación laboral en la que ya ni siquiera hace falta un jefe de carne y hueso: la plataforma asigna viajes, fija condiciones y administra premios y castigos.

La matriz energética nacional corre el riesgo de transformarse en un enclave colonial sin valor agregado territorial. "Hoy nosotros estamos frente a una nueva etapa de neoextractivismo, neocolonialismo extractivista". La economista planteó que la explosión de la inteligencia artificial y los data centers disparará una demanda gigantesca de energía. Es ahí donde ubicó el lugar que pueden ocupar Vaca Muerta, el petróleo, el gas y el litio argentino en la nueva economía global. "El litio, pero todo se lo damos sin encadenamiento local, sin que nos dejen ninguna regalía, sin retenciones", cuestionó.

El saldo exportador primario perpetúa la histórica dependencia económica de los países del sur global. "Esa es la inserción extractivista y colonialista en la que nosotros somos otra vez proveedores de materias primas, como antes. Somos los proveedores de energía barata para que ellos hagan la transición tecnológica y después nos vendan Meta, la nube donde guardamos nuestras fotos, Instagram", sostuvo D'Alessandro.

La respuesta productiva exige audacia regulatoria sin caer en la ingenua tentación de clausurar la modernidad. "Ahí tenemos un gran desafío: cómo vamos a hacer para capturar esa agenda también y ver qué vamos a plantear a esto, porque no vamos a detener el paso tecnológico". El auditorio escuchó en silencio un análisis que descolocó a los acostumbrados a las viejas categorías industriales de mediados del siglo pasado.


Choque con la realidad jurídica


El aterrizaje a las restricciones fácticas del Estado llegó con la frialdad técnica del diputado entrerriano. El planteo de Guillermo Michel chocó con esa perspectiva cuando la discusión bajó a qué puede hacer efectivamente un próximo gobierno con el RIGI. Michel cuestionó el régimen de Javier Milei, pero advirtió que los proyectos ya incorporados cuentan con garantías, estabilidad y mecanismos internacionales de resolución de controversias que limitan el margen para simplemente desarmarlo.

La chicana contra la retórica combativa de la platea kirchnerista sacudió la modorra del salón partidario. "A mí no me van a ver bajando de Sierra Maestra con la remera del Che Guevara, no me van a ver radicalizado", dijo. Para el hombre de confianza de Sergio Massa, la audacia discursiva sin sustento legal conduce al colapso administrativo.

El equilibrio de las cuentas públicas se presentó como una condición innegociable de cualquier futura gestión peronista. El ex titular de Aduana puso en cambio como prioridad la restricción presupuestaria. Planteó que un gobierno peronista deberá ejercer "un control estricto de lo que eran los ingresos y los gastos, sobre todo los ingresos del Estado, para tener las cuentas públicas saneadas".

La simplificación tributaria fue defendida con datos concretos frente a las simplificaciones de los consultores de la city. "Por favor, no repitamos la estupidez que me repiten los consultores de los 184 impuestos como un verso", reclamó Michel. "Con cinco impuestos se obtiene la mayor parte de la recaudación", explicó, y enumeró IVA, seguridad social, Ganancias, derechos vinculados al comercio exterior y créditos y débitos bancarios. Michel también defendió mecanismos para hacer más progresivo el sistema.

El alivio a los sectores populares requiere devolver tributos regresivos en lugar de eliminar gravámenes patrimoniales. Recordó la devolución del IVA mediante tarjeta de débito y sostuvo que esa política "le quitaba la famosa regresividad al IVA, que es que pague el mismo impuesto siempre". El esquema impositivo debe premiar la producción y castigar la especulación financiera improductiva.

El salario no debe ser asimilado a una ganancia corporativa bajo ninguna circunstancia económica. "Para mí el ingreso de los trabajadores, no los altos ingresos, el trabajador, el que tiene Ganancias en una remuneración, eso no tiene que pagar impuesto a las Ganancias", afirmó. La definición cosechó aplausos unánimes de una concurrencia golpeada por la restitución del tributo durante la gestión libertaria.

Los incentivos fiscales deben estar atados al desarrollo de proveedores de la industria nacional. El contrapunto con D'Alessandro se hizo más evidente al hablar de inversión. Michel defendió expresamente los regímenes de promoción. Recordó instrumentos utilizados durante gobiernos peronistas como la amortización acelerada de Ganancias y la devolución de IVA.

La entrega indiscriminada de divisas a compañías extranjeras que importan insumos de China desvirtúa cualquier beneficio productivo. Michel coincidió con D'Alessandro en cuestionar que una minera pueda recibir beneficios y después importar todos sus equipos. Criticó "eliminar totalmente los derechos de importación y que la minera esté importando personalmente de China, porque eso no genera empleo en Argentina". Según Michel, los esquemas de promoción anteriores tenían "un punto de racionalidad" que el RIGI perdió. "Los esquemas anteriores buscaban activar el valor agregado en la cadena de proveedores locales", señaló.

El costo fiscal de la norma libertaria compromete los recursos de las futuras generaciones. También cuestionó el costo fiscal del régimen. Michel estimó que puede alcanzar un punto del PBI y tradujo ese número en unos 7.000 millones de dólares. "¿Qué son 7.000 millones de dólares?", preguntó, antes de compararlo con los recursos necesarios para mejorar los ingresos de los jubilados.

Los tratados bilaterales de inversión protegen los contratos vigentes de posibles revocaciones discrecionales. Pero ahí se separó del planteo más confrontativo que atravesó las intervenciones anteriores. Michel sostuvo que los beneficios otorgados a los proyectos RIGI no desaparecerán simplemente porque cambie el gobierno. Los contratos prevén distintos mecanismos de resolución de controversias y habilitan instancias internacionales en el tribunal del CIADI.

La petrolera de bandera nacional es el principal obstáculo para desconocer los contratos suscriptos. "El principal régimen es YPF. Usted sabe que la accionista mayoritaria de YPF es el propio Estado", señaló. Es decir, el próximo gobierno podría terminar discutiendo un esquema del que participa una compañía controlada por el propio Estado argentino.

La gestión del día después exige pragmatismo administrativo y cintura diplomática ante los tribunales foráneos. Así, frente a la idea de atacar el modelo asociado al RIGI, Michel puso sobre la mesa los límites jurídicos y fiscales de esa decisión. "La política se hace en la realidad", dijo. Gobernar implica convivir con los compromisos heredados mientras se reorientan los incentivos productivos.

La negociación con los acreedores externos demandará una arquitectura financiera atada al superávit comercial. La otra prioridad de Michel fue todavía más concreta: el Fondo Monetario Internacional. El ex funcionario sostuvo que el FMI sobreendeudó a la Argentina y calculó que el exceso del financiamiento respecto de parámetros razonables ronda los 32.000 millones de dólares. "Por cualquier criterio técnico razonable no debería haberse otorgado semejante volumen de recursos", sostuvo.

El préstamo otorgado a Mauricio Macri violó el propio estatuto del organismo financiero multilateral. Según Michel, el endeudamiento argentino con el organismo supera largamente los parámetros vinculados a la cuota del país y a su capacidad futura de repago. La irracionalidad del crédito hipotecó la soberanía macroeconómica de los argentinos.

La comparación entre la banca privada internacional y los burócratas de Washington generó murmullos en el auditorio justicialista. "Los bonistas actuaron de manera mucho más responsable que el Fondo Monetario Internacional", afirmó. La sentencia dejó perplejos a los militantes formados en la retórica del enfrentamiento con los fondos buitre.

El repudio formal de las deudas soberanas quedó descartado por inviable en el escenario geopolítico contemporáneo. "Nos toca pagarlo, porque hay una continuidad del Estado, hay una continuidad de los gobiernos", dijo sobre las obligaciones asumidas por Argentina. La responsabilidad de gobernar obliga a honrar los compromisos sin asfixiar la actividad económica interna.

El cronograma de cancelaciones debe respetar la capacidad real de acumulación de divisas del Banco Central. Lo que propuso fue "presentarse y discutir" con el Fondo Monetario, los bonistas privados y el Club de París una estructura de vencimientos vinculada "a la disponibilidad de generar dólares". La receta combina firmeza negociadora con inserción en el sistema financiero global.


La trastienda del cierre doctrinario


El histórico mandatario chaqueño intentó suturar las heridas con una arenga de barricada clásica. Jorge Capitanich quedó a cargo del cierre y eligió un registro mucho más doctrinario. Llegó con documentos, recordó su libro sobre economía peronista y arrancó con una arenga ante un auditorio compuesto fundamentalmente por militantes.

El optimismo militante intentó maquillar las profundas diferencias metodológicas expuestas en el escenario. "A nosotros los peronistas no nos van a poder ganar nunca, porque somos muchos y somos muy persistentes. Y aparte somos los mejores y en esto no hay que tener falsa modestia", dijo el ex gobernador de Chaco. La frase cosechó aplausos pero no resolvió el vacío programático.

El rescate del primer peronismo sirvió para refutar la acusación de aislacionismo económico esgrimida por la derecha. Capitanich llevó una copia de una de las primeras leyes de inversión extranjera de Perón, para discutir el argumento de que poner condiciones al capital implica rechazar inversiones. Las experiencias históricas demuestran que el capital privado puede convivir con un Estado regulador.

La soberanía sobre los recursos estratégicos exige límites estrictos a la fuga de divisas corporativas. "Nosotros también tuvimos leyes que propiciaron la atracción de inversiones extranjeras directas", recordó. Pero destacó que aquellas normas planteaban "una regulación muy clara respecto al tema de remisión de utilidades, regalías, dividendos y liquidación de importación". Capitanich contrapuso ese modelo al RIGI y calificó a la administración libertaria como el gobierno "más gorila, más vendepatria de la historia argentina".

El cierre de la jornada dejó al descubierto la enorme distancia que separa la queja opositora del programa de gobierno. La escena final dejó así expuesta las dificultades del peronismo para sintetizar una propuesta económico y lo demorado que viene ese debate interno. Ante una platea militante todos podían coincidir en la crítica a Milei. La síntesis se volvió bastante más difícil cuando apareció la pregunta sobre qué hacer al día siguiente de volver al poder.

Lo que tenés que saber sobre el debate económico del PJ

  • Guerra de modelos en Once: La sede de la calle Matheu fue escenario de un áspero debate entre el kirchnerismo duro, el albertismo técnico y el peronismo de centro sobre qué hacer con la economía ante un eventual regreso al poder.
  • El choque por el RIGI: Mientras Teresa García pidió radicalizar posturas y Mercedes D'Alessandro denunció un neocolonialismo extractivista, Guillermo Michel advirtió que el régimen no se puede derogar por decreto debido a los compromisos de YPF y las demandas internacionales.
  • Disciplina fiscal y FMI: El ex titular de Aduana remarcó la necesidad innegociable de tener superávit fiscal, bajar a cinco los impuestos clave y negociar el pago de la deuda con el FMI según la disponibilidad real de dólares del país.
  • Dilema doctrinario: Santiago Fraschina y Jorge Capitanich llamaron a recuperar las leyes de regulación de inversiones del peronismo histórico para garantizar la justicia distributiva frente al modelo libertario.
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