La década de la pizza con champán se cocinó al calor de las privatizaciones salvajes y la patria contratista. “Yo no vengo a robar”, disparó el delantero riojano antes de pisar el césped de Núñez, avisando que su vuelta no era un retiro dorado financiado por los amigos del poder de turno. Atrás habían quedado casi 10 años de éxitos en Europa: aquellos goles en el modesto Avellino, la consagración en el Inter y el reinado en Monaco.
La política nacional siempre mete la cuchara cuando el rating huele a billetes frescos. Carlos Menem intentó imponer al atacante en Italia 1990 mediante una cumbre secreta con Carlos Bilardo, pero el técnico pincharrata le cerró la persiana con su habitual cintura táctica. La disputa por el negocio audiovisual entre Telefe, Canal 9 y la flamante empresa Televisión Satelital Codificada desató un conflicto que requirió la urgente intervención del Poder Judicial.
El viejo canal estatal ATC cedía su trono ante el avance arrollador de los grupos concentrados que colonizaban el AMBA. Marcelo Tinelli blindó los domingos de Telefe con Ritmo de la Noche, obligando al programa Fútbol de Primera a refugiarse en la emisora de Alejandro Romay. El Gobierno nacional aceleró la desregulación mediática permitiendo que el Grupo Clarín y Torneos y Competencias montaran el candado sobre las transmisiones deportivas.
Para ver la pelota en el conurbano profundo había que pagar peaje a las flamantes cableras privadas. El torneo Apertura tenía fecha de inicio para el domingo 25 de agosto de 1991, pero las medidas cautelares frenaron la pelota una semana entera en los despachos judiciales. La suspensión del cruce entre Racing Club y Deportivo Mandiyú desnudó la fragilidad institucional de la AFA comandada por Julio Grondona.
El viernes 30 de agosto, bajo un diluvio implacable en el Estadio Monumental, debutó la transmisión restringida para abonados a más de 60 kilómetros de la Capital Federal. Las duplas televisivas integradas por Carlos Alberto Araujo, Enrique Macaya Márquez, Alejandro Fabbri y Walter Nelson inauguraron la era del fútbol para pocos. La masa trabajadora de la Provincia de Buenos Aires quedaba rehén de la tarifa mensual.
El equipo dirigido por Daniel Passarella cargaba con la mochila de una paupérrima Copa Libertadores, exigiendo una lavada de cara urgente para calmar a los socios. El desembarco de Julio César Toresani, Guillermo Rivarola y Jorge Higuaín apuntaló una estructura que necesitaba un líder pragmático para recuperar la mística ganadora. El club lució por última vez el patrocinio automotriz de Sevel en su casaca.
El arranque del pleito contra Rosario Central pintaba para funeral de las ilusiones oficialistas. El golazo de David Bisconti y el penal que Sergio Protti le atajó a Ramón Ángel Díaz desataron murmullos venenosos entre los plateístas que desafiaron el temporal. "¿Y entonces?", se preguntaban en las tribunas ante el temor de haber comprado un fiasco importado desde el principado europeo.
Sin embargo, el olfato del caudillo provincial torció el destino en los últimos seis minutos de juego. Una pared milimétrica con Sergio Berti y una contra fulminante conducida por Juan José Borrelli le permitieron al ídolo sellar el agónico 2 a 1. El juez Ricardo Calabria no tuvo más remedio que pitar el cierre ante el estallido popular de River Plate.
La victoria inicial pavimentó la consagración de una campaña demoledora que culminó con 14 goles del riojano en 17 fechas disputadas. El conjunto de la banda roja aventajó por 7 puntos a Boca Juniors, consolidando una fiesta deportiva montada sobre el laboratorio de la incipiente convertibilidad económica. En la patria menemista de 1991, el show bussiness recién comenzaba a repartir sus mejores dividendos.
Lo que tenés que saber sobre la rosca del fútbol en 1991
Intervención política en el deporte: La sombra del presidente Carlos Menem sobre las convocatorias de la Selección Argentina expuso la intromisión de la Casa Rosada en los asuntos de la AFA.
Guerra de canales en el AMBA: La irrupción de Telefe con Marcelo Tinelli desplazó a Fútbol de Primera a Canal 9, acelerando la privatización de las transmisiones.
El negocio del codificado: La empresa Televisión Satelital Codificada impuso el pago por visión a más de 60 kilómetros de la Capital Federal tras un fallo del Poder Judicial.
Retorno consagratorio: El atacante riojano superó un penal errado en su debut frente a Rosario Central y finalizó como máximo artillero con 14 tantos para consagrar campeón a River Plate.