miércoles 02 de septiembre de 2026 - Edición Nº5186

Nacionales | 2 sep 2026

Identidad y resistencia nacional

El muñeco de trinchera que desafía la apatía argentina

08:00 |En esta nota te contamos todos los detalles de la gesta cultural de Pablo Santiago Urtubi, el comerciante que puso de pie a Malvinito para alfabetizar sobre la soberanía territorial. Mientras la dirigencia política especula con alineamientos internacionales y discursos de ocasión, un vecino del conurbano financia de su bolsillo una trinchera pedagógica que enseña a los más chicos a honrar a los héroes de 1982.


La realidad del AMBA no da tregua a los comerciantes que pelean a diario contra la recesión económica. Pablo Santiago Urtubi es un porteño de 54 años que ya desde chico, cuando en los actos escolares cantaba Aurora o el Himno, se emocionaba. Nacido el 11 de mayo, día de la canción patria, forjó una sensibilidad nacional que contrastó siempre con la tibieza habitual de la burocracia estatal.

Ese fervor popular nunca necesitó de cargos públicos ni de presupuestos oficiales para manifestarse en la calle. Desde que tiene memoria vivió intensamente ese sentimiento patriótico que lo llevó de joven a repartir cintas celestes y blancas en el colectivo 148 desde Florencio Varela hacia la Ciudad de Buenos Aires o en el subte. “Me sentía recontento”, recordó sobre aquellas recorridas metropolitanas donde sembraba pertenencia sobre el asfalto.

El sueño de levantar un negocio propio chocó de frente con los vaivenes financieros de la República Argentina. Le llevó años y esfuerzo tener dos mercerías pero, por las constantes crisis, debió desprenderse de una. Actualmente resiste en su local de la calle Lavalle, en el barrio de Once, donde admite que el mostrador tradicional sufre un desplome severo que apenas compensa el comercio electrónico.

La chispa tecnológica encendió una respuesta creativa ante el desamparo cultural que sufren las nuevas generaciones. Cuando irrumpió la inteligencia artificial, su hija Mercedes, un poco en broma, lo representó con el uniforme de soldado, ya que siempre hablaba de Malvinas. A partir de esa imagen doméstica, comprendió que las herramientas digitales podían rescatar la gesta del olvido colectivo.

La misión requería un enfoque pedagógico capaz de conmover a la infancia sin caer en partidismos coyunturales. Enseguida vio la posibilidad de recrear a un personaje que rescatase los valores de los combatientes que dieron su vida por la patria. El objetivo fue “que difundiese, especialmente entre los más chicos, los valores tales como el compañerismo y el amor al país, respetando a una bandera que abraza a todos, sin distinción”.


Trinchera digital contra el olvido


Así nació formalmente el proyecto audiovisual que interpela al sistema educativo tradicional desde las plataformas virtuales. Así nació hace 1 año Malvinito, protagonista de videos pensados con sentido pedagógico para concientizar a los chicos sobre el apego por lo nuestro, la bandera o las vidas de José de San Martín y Manuel Belgrano. La iniciativa explica también hitos como el rescate tras el terremoto de Venezuela, destacando a las fuerzas armadas.

El rigor histórico respalda cada guion animado para evitar distorsiones sobre los acontecimientos bélicos y patrios. Para los argumentos de los videos, todos ideas suyas, se nutre de libros y cuenta con la asistencia de los historiadores Sebastián Miranda y Jorge Flores. El protagonista no viaja solo por la geografía nacional: lo acompaña el perro Barón, inspirado en un animal de campo.

La propuesta elude la sordidez de la guerra para transmitir nociones de honor y sacrificio cívico a los niños. Encontró en este personaje infantil una manera más amable y simple de contar la guerra de 1982, sin el relato dramático y descarnado. El creador ratifica que la causa trasciende cualquier grieta porque “la causa Malvinas está por arriba de todo”.

La producción demanda un despliegue artesanal que absorbe la rutina de todo el grupo familiar. Todo lo hace con la ayuda de su esposa Virginia y de sus hijas Mercedes y Milena, junto a 3 personas contratadas para resolver la programación. Confeccionar cada entrega audiovisual requiere al menos una jornada entera de labor técnica y edición.

La militancia malvinera se traslada de manera directa a las aulas del territorio bonaerense y porteño. Urtubi suele ir a dar charlas a escuelas, acompañado por Néstor Luján, veterano de guerra. En esos encuentros proyecta las animaciones, entrega cintas patrias y regala un muñeco con el compromiso de que los alumnos se turnen en su custodia escolar.

Su propia memoria infantil está marcada por los ejercicios de supervivencia durante el conflicto bélico del Atlántico Sur. Era un niño cuando ocurrió el conflicto y solo recuerda que en la Escuela Martín Fierro la maestra los hacía colocar debajo de las mesas en los simulacros de bombardeos. Aquella vivencia forjó su anhelo de pisar el cementerio de Darwin, en las Islas Malvinas, viaje pautado para el próximo mes de febrero.

El ecosistema digital del proyecto se expande con recursos interactivos y educativos de libre acceso en su portal. Este personaje posee sitio propio y está presente en redes sociales como “soymalvinito”, ofreciendo juegos interactivos donde se suman puntos al atrapar símbolos nacionales. La plataforma incluye homenajes a Bart, el can de la Armada Argentina que intervino en rescates internacionales.

Los relatos bélicos reconstruyen las horas más dramáticas y heroicas vividas en las islas usurpadas. También hay videos donde interactúa con próceres y batallas históricas, recreando la última gran defensa nocturna iniciada el 11 de junio de 1982 en Monte Longdon, Monte Harriet y Monte Dos Hermanas. “Las Malvinas son argentinas”, ratifica el soldado animado en cada una de sus intervenciones educativas.


Rostros de honor en escuelas


El proyecto incluye material gráfico descargable para colorear que rescata a figuras emblemáticas de la soberanía. Asimismo incluye pequeños libros gratuitos donde los protagonistas son Julio Rubén Cao, el maestro voluntario caído en combate; Liliana Colino, la única enfermera militar que pisó las islas; o Pablo Carballo, piloto de combate. Para sostener los costos, la web cuenta con una tienda con textos a precios módicos.

El universo animado sumará nuevas incorporaciones para profundizar el mensaje de soberanía nacional en la juventud. Urtubi adelantó que la familia se agrandará con personajes como Perla, en referencia a la Perla Austral, además de homenajes a la enfermera y a los colaboradores. “El mundo Malvinito es infinito”, afirma el comerciante sobre el crecimiento de la iniciativa.

La falta de financiamiento estatal o corporativo obliga a sostener la patriada con recursos genuinos del mostrador barrial. Se ríe con ganas cuando se le consultó por un largometraje porque los recursos no alcanzan y la economía doméstica impone límites severos. Pese al cuadro recesivo, el compromiso se mantiene inalterable frente a la indiferencia de la macroeconomía.

El reconocimiento institucional llegó desde diversos estamentos de la conducción de la defensa y la política nacional. Tiene la satisfacción de haber recibido felicitaciones del ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti, de la vicepresidente Victoria Villarruel y de legisladores que integran el Poder Legislativo. Estas menciones consolidaron su labor junto a la asociación Malvinas, Educación y Valores.

La gesta silenciosa de este comerciante representa un acto de soberanía cultural frente a la desidia dirigencial. Urtubi reflexionó que cada vez que un chico canta o escucha estas historias se siembra futuro para honrar a los caídos. “Con que haya un niño o dos que se emocione como yo lo hacía a su edad, considero que la misión está cumplida”, concluyó con entereza ciudadana.

Lo que tenés que saber sobre Malvinito

  • Origen de trinchera: Creado por Pablo Santiago Urtubi, comerciante del conurbano y Once que apeló a la inteligencia artificial para enseñar historia patria.
  • Misión pedagógica: El proyecto difunde valores de soberanía, camaradería y respeto a los héroes de 1982 a través de animaciones y material escolar.
  • Autogestión total: Financiado a pulmón desde el mostrador familiar, sin fondos partidarios y con distribución gratuita de libros digitales para escuelas.
  • Reconocimiento cívico: La iniciativa sumó el apoyo de veteranos de guerra, entidades educativas y autoridades del Ministerio de Defensa de la Nación.
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