Por: La industria se desangra sin plata y corta pagos
El sueño productivo se transformó en una pesadilla cotidiana para los galpones de San Martín, La Matanza y Quilmes. El 47,6% de los establecimientos fabriles admitió graves complicaciones para cancelar sus erogaciones ordinarias. La malaria no distingue rubros y corroe desde sueldos hasta facturas de servicios básicos en los cordones fabriles.
La malaria financiera pegó un salto que asusta hasta a los empresarios más dialoguistas con el poder de turno. El 9,2% de las firmas reconoció mora simultánea en todos sus compromisos, duplicando el histórico 4%. El Centro de Estudios de la UIA prendió las alarmas rojas al constatar que la sequía de fondos ya es total.

El termómetro fabril ratificó que el derrumbe no es una sensación térmica sino una tragedia contable. El Monitor de Desempeño Industrial se hundió en 40,4 puntos, ubicando a todos los rubros bajo la línea de contracción. La asfixia mercantil borró de un plumazo cualquier atisbo de recuperación en V corta.
Los empresarios eligen postergar al fisco y frenar las cuentas con quienes les venden insumos para no quebrar. El 34,6% postergó sus tributos con la agencia recaudadora y un 33,3% pedaleó a sus distribuidores. La cadena de pagos en el Área Metropolitana de Buenos Aires está a punto de saltar por los aires.
Detrás de ese pelotón asoman los pasivos bancarios con el 25,6%, el corte de suministros con el 16,3% y sueldos con el 12,7%. Para sostener la persiana levantada, el 56,2% recurrió a endeudamiento de corto plazo con tasas usurarias. Las empresas se comen el capital de trabajo mientras el consumo popular desaparece.

El costo del endeudamiento bancario terminó de estrangular la poca rentabilidad que quedaba en pie. El 53,2% de los titulares de talleres sufrió un salto brutal en los intereses financieros para no quebrar. El sistema financiero se transformó en una trampa mortal que succiona los pocos pesos de la recaudación diaria.
La falta de plata en mano empezó a dinamitar la convivencia diaria dentro de las plantas manufactureras. Un 31,8% de las firmas denunció un deterioro tangible con su personal y con los proveedores comerciales. A la par, el 22,7% acumuló frenos en sus líneas de montaje por falta de fondos líquidos.
La falta de insumos golpeó al 21,1% de los establecimientos, mientras que un 2,7% padeció la desconexión de energía o gas. Apenas un mísero 12,7% esquivó las secuelas del vendaval recesivo que castiga a los sectores productivos. En las plantas industriales bonaerenses se trabaja con turnos reducidos y adelanto masivo de francos.
El origen de este pozo ciego radica en la parálisis absoluta de los mostradores barriales. "La mitad de las empresas registró una caída en sus ventas internas, mientras que solo el 16,2% informó aumentos", sentenció el revelador informe técnico. La pérdida de poder adquisitivo pulverizó la demanda fabril en un 48,6% de los establecimientos relevados.
El drama no pega parejo y ensaña su guadaña con saña en los talleres más vulnerables del conurbano. En el universo pyme, el 47,8% achicó su fabricación y un 54,8% experimentó un retroceso fulminante en ventas. Los números contrastan de manera obscena con los balances de las grandes corporaciones concentradas.
El desierto inversor se extiende hacia los próximos meses sin que nadie vislumbre una luz de salida. El 64,4% de los establecimientos utiliza su maquinaria muy por debajo de su escala óptima operativa. "Ocho de cada diez industriales no esperan alcanzar su régimen óptimo en los próximos 12 meses", advierte el documento empresario.
El apetito para adquirir fierros y tecnificar plantas se evaporó por completo ante la incertidumbre cambiaria. El índice de predisposición para renovar bienes de capital bajó al 43% en todo el territorio nacional. Nadie arriesga una moneda mientras el mercado interno continúe en caída libre y desregulado.
Para colmo de males, la apertura comercial indiscriminada le asesta un golpe de gracia a la manufactura criolla. Seis de cada diez industriales alertaron que el contrabando y la competencia desleal devastan su rentabilidad operativa. "Los productos externos ingresan a valores irrisorios que impiden solventar los costos básicos de manufactura nacional", sentenció la patronal.
Lo que tenés que saber sobre la asfixia fabril
- Cesación de pagos: Casi el 48% de las fábricas tiene dificultades para cancelar sus cuentas corrientes y el 9,2% entró en mora total simultánea.
- El rojo de la AFIP y los insumos: El 34,6% de las plantas dejó de tributar y el 33,3% demoró facturas a sus proveedores directos.
- Consumo paralizado: La demanda del mercado interno se derrumbó para el 48,6% de las empresas, pegando de lleno en las pymes bonaerenses.
- Invasión importadora: Seis de cada diez firmas denuncian que la competencia desleal extranjera y el contrabando liquidan sus precios mínimos de subsistencia.