La política de rosca no tolera improvisados ni perdona a los soberbios. El triunfo categórico del oficialismo provincial sepultó el histórico bastión de la derecha agraria. Germán Font se alzó con la intendencia cosechando el 46% de los votos bajo el sello vecinalista Generación Marcos Juárez. La paliza electoral le sacó más de veinte puntos a Pedro Dellarossa, quien arañó apenas el 20%.
La arquitectura del batacazo se planificó milimétricamente en los pasillos de El Panal. Martín Llaryora tejió un esquema quirúrgico al municipalizar la disputa para neutralizar la marca de La Libertad Avanza. Esa alquimia subterránea evitó la presencia de figuras nacionales y provinciales, emulando los triunfos de Daniel Passerini en Córdoba capital y de Guillermo de Rivas en Río Cuarto.
El armador en el barro territorial fue el legislador Abraham Galo, enviado desde Bell Ville para amalgamar a todas las tribus. El peronismo integró desde el cordobesismo puro hasta el Frente Renovador de Sergio Massa y los cuadros del kirchnerismo. Como reveló el portal bonaerense Primera Página, la estrategia escondió el cartel partidario tradicional y priorizó la gestión local frente al desgaste ajeno.
Dellarossa pagó al contado la herencia de Sara Majorel, la jefa comunal saliente que terminó eyectada por una administración deslucida. El exmandatario municipal creyó que su pasado de caudillo amarillo alcanzaba para disimular el abandono vecinal. A su vez, los operadores del gobernador festejaron sin disimulo en las sombras de los comités. “Es el kilómetro cero de la unidad peronista”, chicaneó un ministro llaryorista.
El pacto no escrito entre el mandatario cordobés y Javier Milei funcionó como un reloj suizo. El diputado Gabriel Bornoroni retaceó el reconocimiento formal a Gerardo Pasquali para no enturbiar las relaciones con el poder mediterráneo. Despechado y huérfano de estructura oficial, el postulante liberal compitió con boleta propia y terminó clavado en un magro 17% de los sufragios.
Detrás de esa jugada marginal operó la picardía radical de Rodrigo de Loredo, quien mandó a Matías Gvozdenovich a mostrar los dientes en el acto de clausura. La jugada radical sólo profundizó la fragmentación de un campamento opositor carcomido por el canibalismo. Quien quedó descolocado fue Luis Juez, desairado tras hacer campaña junto al derrotado postulante del PRO.
El senador nacional prometió la restitución de cápitas de PAMI, desafiando la ordenanza del oficialismo libertario. La pulseada evidenció que la sociedad entre halcones y libertarios cruje cuando se discute el reparto territorial. Los llamados de auxilio a Fernando de Andreis y a Mauricio Macri para rescatar la personería partidaria rebotaron contra la conducción provincial del macrismo.
Ni las gestiones secretas atribuidas a Eduardo ‘Lule’ Menem lograron torcer un acuerdo de convivencia institucional que ya estaba sellado. El resultado dejó a la oposición al borde del abismo electoral de cara a la gobernación. Si los libertarios y el radicalismo insisten en caminar por veredas separadas, el peronismo cordobés conservará la hegemonía provincial sin despeinarse.
La baja afluencia a las urnas, apenas superior al 63% del padrón de 24.806 electores, expuso el hastío de la ciudadanía frente a las disputas de cúpula. El mensaje de las urnas castigó el internismo estéril y premió la articulación territorial silenciosa. Quien crea que se gobierna a fuerza de eslóganes televisivos chocará de frente contra la realidad de los distritos productivos.
Lo que tenés que saber sobre Marcos Juárez
Batacazo histórico: El peronismo venció en Marcos Juárez tras cinco décadas de hegemonía opositora, alcanzando más del 46% de los sufragios con Germán Font.
Acuerdo estratégico: Martín Llaryora y el Gobierno de Javier Milei pactaron municipalizar el comicio para evitar la postulación de la lista oficial libertaria.
Derrota de Cambiemos: Pedro Dellarossa, ícono del macrismo fundacional, perdió por una brecha superior a los 25 puntos jaqueado por la mala gestión de Sara Majorel.
Alerta en la oposición: Rodrigo de Loredo y Luis Juez advirtieron que la división entre la UCR, el PRO y La Libertad Avanza le entregará la provincia al oficialismo en 2027.