Por: Llaryora capitaliza Marcos Juárez tras pactar con Milei
En el tablero político argentino nadie regala nada y las ausencias pesan tanto como los abrazos para la foto. El triunfo de Germán Font en Marcos Juárez expuso la vigencia del pragmatismo cordobesista frente al repliegue de los libertarios. El flamante intendente electo liquidó al macrista Pedro Dellarossa sacándole más de 25 puntos de ventaja. El peronismo local quebró una racha negra que arrastraba desde 1973.
La victoria no contó con la presencia física de Martín Llaryora durante las semanas previas ni en la noche de los cómputos. El gobernador honró un pacto tácito con el presidente para no nacionalizar la contienda ni herir susceptibilidades. En el conurbano bonaerense esa jugada se conoce como soltar la soga sin perder el control del territorio. El líder provincial mandó a la vicegobernadora Myrian Prunotto y a sus ministros como avanzada.
Consumado el escrutinio, el protocolo de la conveniencia se activó con velocidad quirúrgica en la capital mediterránea. En El Panal, la sede del Centro Cívico, Llaryora recibió a Font y lo rotuló ante los micrófonos como la estrella política del momento. La frialdad de la víspera mutó en euforia institucional apenas las urnas confirmaron el derrumbe de la derecha tradicional.
En el despacho principal desfilaron el secretario Gustavo Brandán, el ministro Daniel Pastore y el legislador Abraham Galo. Los comensales de la mesa chica repasaron carpetas de obras públicas para el sudeste provincial. El anfitrión desplegó su habitual tono paternalista para bendecir la gestión entrante ante la mirada atenta de los operadores.
“Contá con todo el apoyo de la Provincia. Te vamos a dar no una mano, las dos manos, para que Marcos Juárez pueda crecer y progresar en este momento tan difícil”, disparó el mandatario. La promesa de respaldo económico busca consolidar un bastión que durante una década sirvió como vidriera del proyecto de Mauricio Macri. La billetera provincial suele ser el mejor bálsamo para ordenar lealtades en tiempos de ajuste.
El titular del ejecutivo mediterráneo aprovechó el convite para vender orden institucional hacia la tribuna porteña. Aseguró que la elección fue una jornada democrática impecable que resalta a la provincia por su respeto cívico. El discurso eludió cualquier mención al ajuste nacional, cuidando el puente que mantiene abierto con la Casa Rosada.
Por su parte, el flamante jefe comunal electo bajo el sello localista Generación Marcos Juárez recogió el guante sin estridencias. El vencedor aclaró que su mandato necesitará una articulación permanente con el gobierno central para cumplir los compromisos barriales. El dirigente entendió que la épica partidaria sirve para la tribuna, pero los cheques los firma la provincia.
“Existe una necesidad concreta de dar vuelta la página, de llevar adelante esta propuesta diferente y de gobernar con el pleno respaldo de la Provincia”, remarcó el triunfador. El desgaste de la gestión municipal de Sara Majorel facilitó un cambio de guardia que sepultó las aspiraciones de Dellarossa. Los vecinos priorizaron el reclamo de asfalto y servicios por sobre los sellos electorales.
El desenlace en el sudeste cordobés deja al descubierto los límites del pacto de no agresión entre el oficialismo provincial y la escudería libertaria. La maquinaria electoral del justicialismo demostró que sabe ganar elecciones escondiendo los sellos tradicionales para evitar el rechazo social. Llaryora sonríe en soledad: festejó un triunfo histórico sin poner en riesgo su relación de conveniencia con el poder central.
Lo que tenés que saber sobre la victoria en Marcos Juárez
- Hito histórico: El peronismo recuperó la intendencia de Marcos Juárez tras 53 años de derrotas consecutivas, imponiéndose con más del 45% de los sufragios.
- Estrategia acordada: Martín Llaryora evitó viajar durante la campaña y no asistió a los festejos para cumplir el acuerdo de no confrontación con Javier Milei.
- Respaldo ministerial: Pese a la ausencia del mandatario en el territorio, la vicegobernadora Myrian Prunotto y primeras líneas del gabinete provincial apuntalaron el armado de Germán Font.
- El pacto en El Panal: En la Casa de Gobierno cordobesa, Llaryora bendijo al intendente electo como la nueva figura emergente y le prometió fondos clave para obras públicas.