Cuando el conchabo municipal se acaba, los barones del interior inventan atajos que desafían cualquier manual de supervivencia bonaerense. El titular del Ejecutivo sancayetanense evalúa cruzar el límite geográfico para perpetuarse en el poder ejecutivo. Su nombre es Miguel Ángel Gargaglione, quien transita su quinto período consecutivo tras haber ganado los comicios en el año 2007.
El cepo que impuso la Legislatura bonaerense a la reelección indefinida asfixia las ambiciones de quienes confunden gestión con propiedad privada. La rosca costera le arrimó un ofrecimiento insólito que detonó la modorra de los comités partidarios. Ante la consulta del matutino Ecos Diarios, admitió sin rodeos: “Me sorprendió pero no lo descarté”.
El veterano dirigente del radicalismo intentó desmarcarse de las tradicionales componendas de pasillo con un discurso técnico y operativo. “No soy una persona de la rosca, soy una persona de gestión”, argumentó frente a los micrófonos necochenses. La justificación técnica esconde la resistencia a ocupar una banca parlamentaria que le quite protagonismo presupuestario.
Para fundamentar su posible desembarco en territorio lindero, apeló a la cercanía geográfica y la hermandad vecinal. “Tengo mucha ambición de gestión, no me veo como legislador provincial”, disparó para clausurar cualquier salida legislativa. El argumento municipalista exhibe el pavor que genera despojarse de los atributos de mando tras casi dos décadas ininterrumpidas.
La diplomacia partidaria obligó a moderar las formas para no incendiar la interna de la Unión Cívica Radical en el puerto. “Quiero ser prudente, soy muy respetuoso de las autoridades de la UCR de Necochea”, aclaró el jefe comunal. La dirigencia orgánica de la costa todavía mastica bronca por una intromisión que llegó desde afiliados dispersos.
Consciente del avispero que encendió, intentó calmar las aguas aclarando el origen extraoficial del convite electoral. “No fue el comité de Necochea, fueron simpatizantes, incluso conocidos míos de antes”, precisó para cuidar las formas. El intendente busca ganar oxígeno mientras mide si la osadía cuenta con respaldo territorial suficiente.
El dilema de fondo combina la comodidad de origen con el miedo al llano definitivo que acecha en su terruño. “No quiero generar inconvenientes, ni expectativas; primero me tengo que definir yo, no puedo estar jugando con semejante ofrecimiento”, remarcó. La prudencia verbal choca de frente con la negativa tajante a archivar la propuesta de plano.
Lejos de blindar su retiro, el caudillo prefirió alimentar la expectativa en ambas veredas del mapa seccional. “Si lo hubiera querido descartar de entrada lo hubiera descartado”, reiteró para mantener encendida la llama de la aventura electoral. La ambición de permanecer sentado en un sillón municipal supera las fronteras del pago chico.
El arraigo identitario aparece como la única excusa para dilatar un pronunciamiento definitivo que evite el bochorno público. “Lo tengo que pensar muy bien porque aparte yo nací, crecí y viví toda mi vida acá”, confesó ante el dilema. Mudarse electoralmente a los pagos vecinos representaría una ruptura total con su base de sustentación histórica.
En los pasillos municipales admiten que la prioridad sigue siendo tumbar el límite legal en los despachos platenses. “Hay una esperanza en algunos de que salga lo de la reelección y pueda ser candidato de San Cayetano”, sinceró sin pudor. El milagro de una reforma judicial o legislativa sigue desvelando a los intendentes bloqueados.
Para justificar la osadía, apeló a la identidad compartida y a los problemas de infraestructura hídrica comunes. “Sé que nosotros somos primos hermanos”, graficó sobre el puente social tendido entre ambas localidades. La sincronía en las obras hidráulicas sirvió de excusa para exhibir sintonía con el oficialismo vecino.
El tablero incluye un pacto tácito con el intendente vecinalista de la ciudad costera, Arturo Rojas. “Yo tengo muy buena relación con el intendente y estamos trabajando por el tema del agua”, detalló. El armado regional busca garantizar la continuidad del mismo elenco con distinto traje partidario.
Para cerrar su justificación existencial, el cacique radical entrelazó la vocación pública con el ejercicio del poder territorial. “Amo la gestión y amo la política; para la gestión, para estar en gestión, tenés que amar la política”, concluyó. La trama necochense refleja la decadencia de una clase política que busca mudarse de vereda antes que soltar la manija.
Lo que tenés que saber sobre la maniobra electoral
Límite legal insalvable: Miguel Ángel Gargaglione gobierna San Cayetano desde 2007 y no puede aspirar a un nuevo período consecutivo si sigue vigente el freno legal a los mandatos.
El atajo costero: Simpatizantes de la UCR le propusieron postularse para la intendencia en Necochea, propuesta que el alcalde admitió que no piensa descartar de plano.
Rechazo al Parlamento: El mandatario comunal avisó que no le interesa ocupar una banca legislativa bonaerense y que pretende continuar al frente de una estructura ejecutiva.
Pacto de gestión: Mantiene una estrecha relación institucional con Arturo Rojas, mandamás vecinalista necochense, con quien articula convenios contra las inundaciones.