La rosca porteña voló por el aire cuando Máximo Kirchner dinamitó el acuerdo de Mariano Recalde con Juan Manuel Olmos en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. El jefe camporista desautorizó a su propio alfil, ordenó votar contra el fiscal general y dejó al peronismo sin cargos clave en la Defensoría del Pueblo. El portazo expuso la debilidad territorial de la orga y abrió una grieta irreversible por la conducción del distrito en Argentina.
El senador nacional creía tener el tablero bajo control absoluto tras negociar dos codiciadas defensorías adjuntas para sus aliados directos. La maniobra parlamentaria buscaba contener a las tribus de Mara Brawer y de Magui Tiesso con el reparto tradicional de despachos públicos. "El peronismo aportaba la mitad de los votos, era lógico que se quedara con la mitad de los cargos", justificaban desde los pasillos del Partido Justicialista. Nadie calculaba que la orden de romper todo vendría desde la propia cúpula familiar.
Minutos antes de encender el tablero del recinto porteño, el diputado nacional se sentó con el armador histórico del peronismo porteño. El ultimátum bajó sin anestesia: los 4 legisladores de la agrupación votarían en contra del pliego de Martín López Zavaleta. "Si no votan, entonces se quedan afuera", fue la sentencia implacable que expulsó de cuajo a la tropa kirchnerista de la estructura orgánica. La jugada suicida terminó regalando espacios institucionales de primer nivel a las filas de Propuesta Republicana.
El desenlace de la votación desnudó una soledad política alarmante para el espacio conducido por el titular partidario de la Provincia de Buenos Aires. El resto del bloque no dudó en unirse al oficialismo para coronar la continuidad de María Rosa Muiños y aislar a los intransigentes. "Lo que hizo La Cámpora no tiene ningún sentido", bramaban los operadores sindicales al ver evaporarse meses enteros de negociación milimétrica. La desautorización a cielo abierto dejó tambaleando la autoridad de quien alguna vez condujo Aerolíneas Argentinas.
En el universo camporista reconocen en privado que la maniobra representa un punto de inflexión decisivo para el recambio en la capital. El hijo de Cristina Kirchner le bajó el pulgar a su compañero y promueve abiertamente la figura de la diputada Paula Penacca. "¿Hay margen para sostener la prórroga de autoridades con este nivel de desconfianza mutua?", se preguntan cerca de la calle San José 1111. La pérdida de volumen legislativo precipitó una pulseada interna que ya no se disimula con comunicados.
El intento oficial por tapar el incendio con una foto de camaradería en el barrio de Colegiales terminó de encender las alarmas. La difusión deliberada de imágenes de campaña exhibió al dirigente bonaerense escoltado por Julia Strada y por Emiliano Estrada, borrando al titular porteño. "No hubo foto de unidad porque el quiebre es total", susurran quienes frecuentan el Senado de la Nación. El peronismo porteño ingresó en una fase de canibalismo explícito donde el repliegue territorial ya no encuentra piso.
Lo que tenés que saber sobre la interna del PJ porteño
- Máximo Kirchner desautorizó a Mariano Recalde al ordenar el voto en contra del nuevo fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires, rompiendo el pacto parlamentario.
- El peronismo perdió dos defensorías adjuntas en la Defensoría del Pueblo que iban a ser destinadas a dirigentes alineados con el kirchnerismo.
- La sesión consolidó la designación de Martín López Zavaleta y la reelección de María Rosa Muiños con el respaldo del resto del bloque del Partido Justicialista.
- El titular del partido bonaerense impulsa a la diputada Paula Penacca para disputar el armado territorial del distrito capitalino de cara a la renovación de autoridades.