En los pasillos de Salta, el peronismo ya juega a fondo con la hipótesis de que la Justicia le bajará el pulgar a la reelección de Gustavo Sáenz. La rosca provincial no espera: ante la sospecha de que la Corte de Justicia de Salta clausurará un tercer mandato consecutivo del mandatario, varios operadores salieron a sondear de urgencia al intendente de Salta Capital, Emiliano Durand. El plan sobre la mesa es construir un polo opositor que rompa la sintonía fina con Javier Milei, dejando al actual gobernador sin margen de maniobra legal ni territorial para retener el control absoluto de la provincia.
La relación entre el mandatario provincial y el kirchnerismo atraviesa un quiebre total que cancela de antemano cualquier intento de acuerdo electoral directo. Mientras el gobernador aceita puentes pragmáticos con la Casa Rosada para blindar su gestión, los caciques del PJ no alineados buscan capitalizar el descontento social y explorar figuras con proyección en las urnas. "Si Gustavo queda afuera de la cancha, la candidatura natural es la de Emiliano", confiesan desde la tropa comunal. El intendente capitalino construyó su propio caudal electoral y no piensa inmolarse en batallas ajenas si el tablero se reconfigura por completo.
En el Palacio Municipal la consigna pública es mantener la cautela operativa para no quebrar lanzas antes de tiempo con el saencismo. Durand repite ante los micrófonos que si el gobernador consigue el aval judicial para postularse en 2027, él buscará renovar su mandato en el municipio, pero el mensaje encierra una advertencia calculada hacia la cúpula provincial. Si la vía de la re-reelección queda sepultada en los tribunales, el sillón de Grand Bourg se convertirá en un botín abierto para todos. Ningún dirigente con intención de voto aceptará ser desplazado por un delfín digitado a dedo desde el despacho oficial.
En las sombras se barajan nombres alternativos del oficialismo como la senadora Flavia Royón o el ministro de Gobierno Ignacio Jarsún, maniobra que precipitaría un choque inevitable. Si el gobernador elige una sucesión interna ajena a la estructura capitalina, Durand romperá lanzas para encabezar su propia boleta ejecutiva sin pedir permiso. "Ahí Emiliano se va a plantar y no le va a quedar otra que ser candidato a gobernador", resumen armadores que conocen cada baldosa de la política local. Una fractura semejante dejaría al oficialismo al borde de un abismo electoral frente al avance violeta.
El cálculo aritmético obsesiona a los estrategas salteños: el peronismo no alineado conserva un piso del 15% que define cualquier pulseada reñida frente a La Libertad Avanza. La sangría del año pasado, con Fuerza Patria cosechando 14% y la lista de disidentes encabezada por el exsenador Sergio Leavy sumando 8%, demostró que la dispersión entrega el territorio en bandeja a los libertarios. La necesidad de confluir en un solo esquema electoral se volvió una cuestión de supervivencia para una dirigencia que teme quedar reducida a un papel testimonial en el norte del país.
Para cerrar esa grieta interna, las conversaciones subterráneas ya sumaron a la diputada Yolanda Vega y al propio Leavy, aunque el frente arrastra esquirlas complejas. Cualquier movimiento que involucre al exsenador depende del pulgar arriba del Instituto Patria, donde Cristina Kirchner no olvida ni perdona las listas paralelas que costaron la banca por la minoría en el Senado. "El filtro político de Buenos Aires siempre es implacable cuando las cuentas electorales no cierran", advierten quienes caminan el territorio. La moneda sigue en el aire y la rosca salteña recién empieza a mostrar sus dientes.
Lo que tenés que saber sobre la sucesión en Salta
- Freno judicial: La hipótesis central del PJ es que la Justicia vetará el intento de un tercer mandato consecutivo para el gobernador provincial.
- La figura en ascenso: El intendente capitalino aparece como la carta de recambio natural y mantiene distancia del gobierno nacional.
- Tensión en el oficialismo: Si el mandatario provincial promueve figuras de su gabinete como reemplazo, precipitará una ruptura interna con el municipio.
- El factor numérico: El peronismo disperso controla una base cercana al 23% de los votos (sumando vertientes tradicionales y ex kirchneristas), decisiva ante el avance libertario.
- La traba porteña: La integración de todos los sectores requiere saldar cuentas con la conducción nacional del peronismo por las fracturas legislativas del año pasado.