La tensión interna del partido amarillo estalló sin retorno en los pasillos porteños. Mauricio Macri mastica bronca en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires mientras observa cómo Patricia Bullrich capitaliza el desencanto con el presidente Javier Milei. En el entorno íntimo del exmandatario admiten que la senadora nacional le roba el electorado tradicional ante la pasividad de su tropa. La estrategia de acompañar al oficialismo nacional dejó al espacio opositor desdibujado y sin capacidad de reacción en las encuestas.
El malestar del titular partidario apunta a las maniobras de la ministra de Seguridad. La funcionaria marca distancias tácticas de la gestión libertaria sin pagar costos políticos, mientras la bancada aliada absorbe los cuestionamientos. Los operadores admiten que el bloque quedó desorientado, mientras el macrismo masculla: “Cada vez que habla nos deja expuestos frente a todos”. Ese posicionamiento le permite a la dirigente capturar a las clases medias desencantadas que rechazan el retorno del peronismo.
El diagnóstico que circula en los despachos de Recoleta marca un cambio de humor social irreversible. El votante histórico del espacio huye de las peleas mediáticas de la Casa Rosada y busca refugio en figuras de mayor previsibilidad institucional. Cerca del líder opositor reconocen con amargura que el electorado cautivo prefiere el carácter de la ministra para defender los consensos republicanos. El dilema de sostener al gabinete actual terminó entregando la iniciativa territorial a una competidora directa.
En las filas del partido no solo critican la coyuntura, sino también la muñeca para el armado. La dirigencia apunta contra Fernando De Andreis por su incapacidad para ordenar las mesas territoriales en el interior. En las sedes comunales no olvidan el fiasco ocurrido en Jujuy, donde un acto que costó 20 millones terminó siendo un papelón con apenas dos decenas de militantes presentes; de hecho, los dirigentes más escépticos señalan que el verdadero objetivo era conseguir entradas para ver a Tan Biónica en el estadio norteño.
El episodio dejó al descubierto las prioridades del expresidente mientras el partido cede terreno. Tras alojarse en el mismo hotel que Chano Charpentier, el expresidente admitió en la intimidad que los números no cerrarán si persiste la improvisación en el programa. Con la resignación pintada en el rostro ante sus colaboradores, el exmandatario deslizó: “Si el rumbo falla, la alternativa inmediata será Patricia”. El temor a quedar marginado por su antigua aliada paraliza las decisiones de la conducción partidaria.
La pelea por la representación del electorado antiperonista recién escribe sus primeros capítulos en el calendario electoral. En las oficinas de Vicente López descuentan que la jefa de la cartera de seguridad no cederá su protagonismo territorial. Con la mirada puesta en las listas legislativas de 2025, los cuadros técnicos concluyen que la batalla por el liderazgo sepultará la alianza histórica en el mediano plazo. El partido que gobernó el país observa perplejo su propia disolución táctica.
Lo que tenés que saber sobre la interna Macri-Bullrich
- El conflicto de base: Mauricio Macri ve con preocupación que Patricia Bullrich retiene y amplía su apoyo electoral entre los simpatizantes fundacionales del PRO.
- El factor libertario: Mientras la ministra capitaliza el voto moderado descontento con Javier Milei, la estructura oficial del partido quedó subordinada a las medidas del oficialismo nacional.
- El cuestionamiento interno: Dirigentes del espacio cuestionan el armado de Fernando De Andreis tras convocatorias fallidas en el interior del país, puntualmente en Jujuy.
- La proyección electoral: En el entorno del expresidente temen que, ante una crisis de gobernabilidad, el electorado elija a la funcionaria como la única alternativa competitiva de cara a 2025.