Máximo Kirchner y el senador Sergio Uñac fracasaron este fin de semana en San Juan al intentar mostrar músculo federal. Los mandatarios provinciales del Partido Justicialista y los referentes del Frente Renovador pegaron un faltazo masivo que desnudó la soledad camporista. En los pasillos cuyanos todos entendieron que la rosca por imponer candidatos porteños quebró el diálogo federal de manera casi irreversible. El intento de sellar un pacto cupular a espaldas de las provincias encendió las alarmas de los caciques del interior.
La jugada se orquestó mediante invitaciones formales de la diputada Paula Penacca desde la Cámara de Diputados, pero el malestar estalló al instante. Los gobernadores no toleran que el camporismo reduzca el debate a su propia supervivencia mientras ellos gestionan el ajuste diario. Varios operadores peronistas admitieron con fastidio que ningún legislador mueve un dedo sin el visto bueno de la cúpula bonaerense para cuidar su quinta. La postal de unidad que planificaron en despachos cerrados terminó convertida en una anécdota desierta de peso territorial.
El exmandatario provincial organizó la visita a una finca de Pocito junto a la senadora Celeste Giménez y apenas 10 intendentes locales. Detrás de la recorrida productiva asomaba una maniobra personalista para colarse en la fórmula ejecutiva con el aval de Cristina Kirchner. En el peronismo sanjuanino recalcan que el sanjuanino busca bendición K para pelear el sillón de Rivadavia sin haber consultado a sus pares territoriales. La resistencia interna no tardó en enfriar un experimento que nació condenado al aislamiento legislativo.
Las excusas diplomáticas de los gobernadores dejaron al descubierto la grieta que divide al espacio opositor. El riojano Ricardo Quintela mandó segundas líneas por agenda, mientras que Gildo Insfrán y Sergio Ziliotto directamente apagaron los teléfonos. Fuentes del armado cuyano reconocieron que los gobernadores rechazaron prestarse a una foto digitada desde Buenos Aires para alimentar proyectos ajenos. Ni siquiera los aliados como Gerardo Zamora o Gustavo Melella evaluaron enviar emisarios a la cita sanjuanina.
El vacío de Sergio Massa selló el fracaso definitivo de la movida que buscaba marcarle la cancha a Axel Kicillof. Aunque la tropa del Instituto Patria intentó maquillar el evento bajo el lema de recorrer el país, el resultado fue magro. Cerca del exgobernador José Luis Gioja admitieron que la interna no resuelta de la Provincia de Buenos Aires no prenderá en las provincias bajo ningún pretexto. En el auditorio solo quedaron dirigentes satélites como Sergio Berni y Carlos Linares masticando la decepción.
La maniobra de reconversión kirchnerista le costó caro al propio anfitrión ante el electorado conservador de su terruño. Los dirigentes históricos no le perdonan su reciente pasado de convivencia institucional con Mauricio Macri frente a este fervor repentino. Varios testigos del encuentro afirmaron que el protagonismo desmedido sepultó cualquier aspiración electoral seria antes de que comience el calendario electoral. El peronismo cerró otra cumbre vacía, con reproches cruzados y la confirmación de que la lapicera única ya no disciplina a nadie.
Lo que tenés que saber sobre la cumbre PJ en San Juan
- El faltazo general: Los gobernadores provinciales del peronismo y el Frente Renovador boicotearon el acto de Máximo Kirchner y Sergio Uñac en San Juan.
- El objetivo trunco: La cumbre buscaba proyectar al exgobernador sanjuanino hacia la fórmula presidencial con el respaldo de La Cámpora.
- Las ausencias de peso: Ni Ricardo Quintela, ni Gildo Insfrán, ni Sergio Massa asistieron a la convocatoria de la Cámara de Diputados.
- El reclamo de las provincias: Los jefes territoriales rechazan trasladar la disputa interna de la Provincia de Buenos Aires al escenario federal.