Los intendentes bonaerenses del PRO blindan su poder territorial ante la avanzada de La Libertad Avanza. En una cumbre secreta este jueves en Vicente López, 11 jefes comunales le exhibieron a Cristian Ritondo encuestas locales demoledoras contra el presidente Javier Milei. La jugada busca bloquear la voracidad libertaria en las listas legislativas y municipales hacia 2027: los sondeos marcan que el mandatario libertario perforó el piso de popularidad en las comunas donde antes ganaba con holgura. El repliegue nacional acelera una pulseada donde los intendentes amarillos no piensan ceder un metro.
En la mesa del convite los números circularon impresos de mano en mano sin intermediarios digitales. La ecuación estadística fue categórica: los mandatarios locales retienen una intención de voto superior a 50 puntos, mientras el jefe de Estado apenas rasguña un techo de 35 en los relevamientos más optimistas. El murmullo en el salón reflejó la certeza de que la gestión municipal amortigua el abandono presupuestario del gobierno central ante los vecinos. Con esa distancia numérica, la dirigencia amarilla le avisa a la cúpula que no habrá sumisión territorial.
El malestar con la Casa Rosada creció por la falta total de respuestas a los reclamos vecinales más elementales. Las promesas de articulación que Diego Santilli intentó hilvanar meses atrás en la sede de la calle Balcarce quedaron congeladas en los ministerios nacionales. Un intendente del interior resumió el hartazgo de trinchera disparando una queja amarga: “Somos los que estamos aportando a la comunidad lo que ni Provincia ni Nación nos da”. Sin obras públicas nacionales ni fondos para emergencias, los caciques comunales decidieron cortar el financiamiento político al proyecto libertario.
La desconfianza se disparó además por las zancadillas que los emisarios de Sebastián Pareja ejecutan en distritos opositores. En Bahía Blanca, el operador libertario marginó a la titular del Concejo Deliberante, Gisela Caputo, de una comitiva presidencial oficial, desatando la cólera de la conducción partidaria. En los pasillos legislativos advierten que el destrato libertario dinamita cualquier posibilidad de fusión orgánica pacífica en la Provincia de Buenos Aires. El desplante encendió las alarmas de todos los armadores seccionales que temen ser barridos del mapa comunal.
Para fijar condiciones, el Consejo Directivo partidario convocó a un cónclave sistemático todos los lunes al mediodía con las ocho secciones electorales. La anfitriona Soledad Martínez, escoltada por Ramón Lanús desde San Isidro y Guillermo Montenegro desde Mar del Plata, exigió sostener las PASO como reaseguro de supervivencia. La tropa unificada sentenció en reserva que la única garantía aceptable es el control total del armado distrital sin imposiciones foráneas. La consigna es no regalarle concejalias a una fuerza que retrocede en el territorio.
La presión se sintió también en los despachos de Sebastián Abella en Campana, Marcelo Matzkin en Zárate, Javier Martínez en Pergamino y Jorge Etcheverry en Lobos. Al pelotón se acoplaron sin dudar María José Gentile desde Nueve de Julio, Juan Ibarguren desde Pinamar, Juan Fiorini desde Junín y Fernando Bouvier desde Arrecifes. En el conurbano y el interior bonaerense tienen claro que el cheque en blanco de los votos del balotaje ya venció definitivamente para el oficialismo libertario. La pulseada por las listas comunales acaba de empezar y nadie piensa rendirse.
Lo que tenés que saber sobre la rebelión del PRO contra Milei
- La cumbre en Vicente López: 11 intendentes del PRO bonaerense le mostraron encuestas desfavorables para Javier Milei a Cristian Ritondo.
- La brecha de imagen: Mientras los jefes comunales conservan mediciones por encima de 50 puntos, el presidente bajó a un techo de 35 en distritos clave del interior.
- El reclamo de gestión: Los municipios absorben la demanda social y reclaman por el corte de partidas de la Nación y la Provincia de Buenos Aires.
- El plan de resistencia: Habrá cónclaves todos los lunes para coordinar las ocho secciones electorales y exigir el control total de las boletas en 2027, defendiendo las elecciones primarias.