El verticalismo ciego del oficialismo crujió en los pasillos de Casa Rosada. La secretaria general Karina Milei debe resolver en octubre si pacta con gobernadores la suspensión de las PASO en el Senado o sostiene candidatos propios. La pulseada no admite tibiezas: el pacto provincial dinamita el armado puro libertario mientras los caciques exigen capitulaciones a cambio de votos. La rosca legislativa expone la debilidad de origen de la gestión en cada provincia de Argentina.
En una trinchera opera el clan riojano liderado por el titular de la Cámara baja, Martín Menem. El legislador no quiere rifar armados en distritos clave como Neuquén, Córdoba, Mendoza o Salta para inflar reelecciones ajenas. Frente a micrófonos calientes lanzó su advertencia sin anestesia: “¿Queremos ganar una elección o un país para 40 años?”. La premisa desafía la supervivencia inmediata de la gestión y posterga urgencias electorales por territorialidad doctrinaria.
En la vereda opuesta, el pragmatismo financiero apura definiciones sin mirar heridas territoriales. El ministro Luis Caputo y el flamante operador Diego Santilli exigen cerrar filas ya con los mandatarios para garantizar gobernabilidad. Ambos despachos insisten con frialdad técnica que acordar con las provincias frena el tembladeral financiero que desvela a los bonistas internacionales. Para el equipo económico, regalar bancas provinciales es un costo insignificante si despeja el horizonte de vencimientos.
El Palacio de Hacienda vende optimismo mientras las planillas privadas sentencian un freno inocultable. El último informe del Relevamiento de Expectativas de Mercado reveló que la actividad cayó un 1% en el tercer trimestre. En los despachos de Wall Street recortaron el crecimiento anual del 3,5% al 1,5%, desnudando proyecciones oficiales insostenibles. Entre pasillos y ministerios advierten que la promesa de un rebote económico ya no convence a nadie y profundiza el pánico en la tropa legislativa.
La senadora Patricia Bullrich se sumó al coro de alertas y pidió cuidar el bolsillo de los votantes. Quienes caminan el conurbano reconocen que la paciencia social muestra fisuras evidentes frente al encarecimiento del costo de vida. La exministra le exigió a Javier Milei medidas urgentes porque el malestar social amenaza devorar el proyecto de reelección antes de llegar a las urnas. La advertencia tensionó aún más el almuerzo reservado de la mesa chica gubernamental.
La lapicera final descansa en las manos de la secretaria presidencial, quien dilata un veredicto definitivo. Con la sombra de una pulseada que ya desgastó a Santiago Caputo, la funcionaria esquiva presiones cruzadas sin margen de error. En el entorno más hermético admiten que la decisión de Karina definirá la vida o muerte del proyecto libertario en los próximos comicios nacionales. La cuenta regresiva legislativa no espera y la tregua interna se quedó sin tiempo.
Lo que tenés que saber sobre la interna por las PASO
- El eje de la disputa: Karina Milei dirime si pacta con gobernadores aliados la suspensión de las primarias o prioriza a los candidatos propios del oficialismo.
- El ala Menem: Encabezada por Martín Menem, rechaza bajar listas en Córdoba, Mendoza, Salta y Neuquén, priorizando el armado partidario a largo plazo.
- La urgencia económica: Luis Caputo y Diego Santilli reclaman acuerdos inmediatos para asegurar estabilidad política y contener la desconfianza del mercado.
- El frente electoral: Patricia Bullrich y armadores territoriales alertan sobre el impacto electoral directo de la caída del 1% del PIB trimestral.