El peronismo santafesino contiene el aliento mientras Omar Perotti mide los tiempos con calculadora de relojero suizo. Con la mira clavada en el 12 de febrero para el cierre de listas en Santa Fe, el rafaelino planea encabezar boleta propia. En los pasillos de la Legislatura provincial aseguran que el exgobernador no piensa regalarle el liderazgo a nadie y busca blindar su peso en la Cámara de Diputados. La rosca incluye un eventual salto al Senado de la Nación amparado en calendarios electorales desdoblados.
La mesa chica perottista teje alianzas transversales mientras traza una línea divisoria tajante con sus enemigos acérrimos. El exmandatario dialoga con enviados del armado que comandan Emilio Monzó, Nicolás Massot y Diego Bossio, buscando músculo territorial federal. Puertas adentro del búnker rafaelino se escucha la orden tajante sin medias tintas: “Habla con todos, menos con Traferri y Rossi”. La exclusión del senador Armando Traferri y del exministro Agustín Rossi dinamita cualquier ensayo de unidad ficticia en el justicialismo.
Cualquier arquitectura electoral para la Legislatura demanda un aspirante al sillón de Estanislao López con volumen propio. En ese casillero asoma Roly Santacroce, el intendente de Funes que camina pueblos con discurso desafiante y perfil disruptivo. Quienes lo frecuentan aseguran que el jefe comunal va a disputar una interna a fondo contra la conducción partidaria tradicional antes de diciembre. El esquema articula intendencias del interior frente al repliegue metropolitano que exhiben las viejas corrientes partidarias.
En paralelo, el ministro massista Diego Giuliano despliega una intensa campaña de instalación territorial con impronta ejecutiva. El referente del Frente Renovador suma kilómetros y visibilidad para posicionar al espacio del extitular de Hacienda en la provincia. La dirigencia departamental reconoce que el raid de Giuliano acumula votos para el peronismo en medio de un clima general de dispersión opositora. Su despliegue funciona como polea de transmisión entre la estructura federal y las urgencias santafesinas.
La gran incógnita que paraliza las tertulias rosarinas sigue atada al destino inmediato de Marcelo Lewandowski. El experiodista deshoja la margarita entre una revancha por la gobernación o la pelea por la intendencia de Rosario. En el perottismo advierten con sorna que el silencio del senador nacional traba el tablero general de cara a las próximas semanas de rosca. La indefinición del legislador mantiene en guardia tanto al oficialismo radical como a las distintas tribus justicialistas.
Acorralado entre la memoria de su gestión y la presión de los caciques comunales, el exgobernador acelera reuniones nocturnas. No hay margen para especulaciones de sobremesa ni fotos protocolares en una provincia que castiga las tibiezas en las urnas. La militancia de base advierte que la supervivencia peronista depende de evitar una sangría interna antes del filo del plazo reglamentario. La disputa por el control partidario recién empieza y promete cobrarse varias cabezas pesadas.
Lo que tenés que saber sobre la interna del PJ santafesino
- El plan de Perotti: Omar Perotti evalúa encabezar la lista a diputados provinciales o disputar una banca en el Senado de la Nación.
- La fecha límite: El 12 de febrero vence el plazo legal para la presentación de listas en Santa Fe.
- Los vetados: El armado rafaelino dialoga con el peronismo federal pero veta terminantemente a Armando Traferri y Agustín Rossi.
- Los jugadores en cancha: Roly Santacroce camina el territorio para la gobernación, mientras Diego Giuliano empuja el sello renovador y Marcelo Lewandowski no define su destino.