La histórica central obrera montó un escenario de trinchera para ordenar la diáspora justicialista. En la mítica sede porteña de la Confederación General del Trabajo, la cúpula sindical celebró el Día de la Lealtad con advertencias explícitas al peronismo residual. La conducción sindical sentenció que el internismo estéril de la dirigencia sepulta cualquier intento electoral serio y exigió sepultar rencillas pensando en 2027. En las butacas se mezclaron barones del conurbano bonaerense y emisarios de los gobernadores para blindar la territorialidad gremial.
El salón Felipe Vallese funcionó como vidriera de reagrupamiento del peronismo tradicional sin tutela de la conducción central. Entre los presentes sobresalió la figura del expresidente Eduardo Duhalde, escoltado por los intendentes Julio Alak de La Plata y Jorge Ferraresi de Avellaneda. La tropa territorial coincidió en que la orfandad de liderazgo en el peronismo acelera una sangría de poder que ningún discurso nostálgico logra disimular. La postal sumó a Walter Correa y Cristina Álvarez Rodríguez, operadores directos del gabinete bonaerense en territorio cegetista.
El faltazo físico del gobernador se compensó con un mensaje epistolar de alto impacto político en el recinto. La carta enviada por Axel Kicillof reivindicó a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner en medio de su complejo frente judicial. Desde el atril cegetista se leyó con tono firme la advertencia del mandatario bonaerense: “Los proyectos populares han enfrentado persecuciones y proscripciones”. El texto ratificó que la pulseada institucional será el eje ordenador de la resistencia doctrinaria ante las reformas libertarias.
La voz cantante de la jornada sindical quedó en manos del cosecretario general y referente del Sindicato del Seguro. El dirigente Jorge Sola evitó las concesiones diplomáticas y trazó una línea divisoria respecto al plan económico vigente. Ante un auditorio colmado de delegados fabriles, el orador advirtió que la clase trabajadora no aceptará ser un engranaje descartable de ajuste y reclamó protagonismo en la mesa de decisiones. El llamado exhortó a estructurar un modelo alternativo para enfrentar a una administración nacional que consideran abiertamente hostil.
El gremialismo más duro también marcó la cancha con reclamos concretos sobre la pérdida del poder adquisitivo. Al tomar el micrófono, el titular del Sindicato del Vidrio, Cristian Jerónimo, disparó munición gruesa contra la especulación de las cúpulas partidarias. El dirigente remarcó con crudeza que la lealtad verdadera se construye dando respuestas a los sectores vulnerados que hoy no llegan a fin de mes. Para el referente obrero, la reconstrucción de la soberanía nacional requiere un programa integrador para los 48 millones de argentinos.
El cierre de la liturgia cegetista combinó ironía callejera y la advertencia de un sindicalismo dispuesto al combate. El referente de la Federación Nacional de Camioneros, Octavio Argüello, descartó de plano cualquier defunción electoral del movimiento fundado por Perón. Con tono desafiante frente a la militancia, el dirigente camionero disparó su pronóstico más letal: “Alguien decía que éramos como los gatos: cuando parece que nos matan, nos reproducimos”. La central bajó el telón con una certeza: la supervivencia peronista dependerá de la billetera sindical y no de vanidades.
Lo que tenés que saber sobre el acto de la CGT por la Lealtad
- La cumbre en Azopardo: La Confederación General del Trabajo reunió a intendentes, funcionarios bonaerenses y referentes históricos en la víspera del 17 de octubre.
- El reclamo a la interna: Los oradores gremiales exigieron postergar egos personales y estructurar un plan de país unificado hacia los comicios de 2027.
- El mensaje de Kicillof: A través de una carta leída en el acto, Axel Kicillof respaldó a Cristina Fernández de Kirchner y denunció proscripciones contra el proyecto popular.
- Presencias de peso: Concurrieron figuras territoriales como Eduardo Duhalde, Jorge Ferraresi y Julio Alak, junto a las adhesiones grabadas de Hugo Moyano y Héctor Daer.