El Colegio de Médicos bonaerense le declaró la guerra a Mario Lugones tras semanas de silencio en el Ministerio de Salud. Los galenos denuncian un corte quirúrgico en los pagos del PAMI que dejó a las clínicas privadas al borde de la quiebra. En los pasillos de La Plata advierten que el congelamiento arancelario empuja a los jubilados a un callejón sin salida sanitaria mientras la cartera nacional esquiva el conflicto. La crisis ya colapsó las guardias provinciales y detonó una rebelión gremial sin precedentes.
La tensión escaló cuando los prestadores descubrieron que las cápitas médicas no cubren siquiera los descartables básicos. Mientras los profesionales absorben costos a pérdida, en los despachos porteños ensayan una táctica de desgaste por goteo. La entidad profesional alertó que la conducción ministerial ejecuta un desfinanciamiento deliberado sobre los adultos mayores para licuar partidas presupuestarias esenciales. La asfixia operativa provocó la suspensión progresiva de cirugías programadas en todo el territorio provincial.
Frente al cerrojo del titular sanitario, las cámaras prestacionales peregrinaron hacia los despachos de Luis Caputo y Diego Santilli. Los operadores libertarios intentaron derivar la pelota de la deuda hacia otras ventanillas de Argentina sin éxito. La corporación médica rechazó las maniobras de distracción y sentenció: “Negar prestaciones a quienes aportaron toda su vida configura un desamparo inadmisible”. La advertencia desnudó la interna que corroe al gabinete ante el repliegue de los servicios esenciales.
La mecha que encendió la furia profesional fueron los dichos de la cartera sobre los pacientes de más de 80 años. El cuerpo colegiado recogió el guante y prepara una embestida penal en los tribunales federales de San Martín. Los asesores letrados ya redactan denuncias porque el desvío de responsabilidades roza el incumplimiento de deberes de funcionario público según los estatutos vigentes. El malestar se extendió rápidamente a los directores de hospitales municipales desbordados.
El impacto sobre el conurbano bonaerense ya quebró la cadena de derivaciones de clínicas hacia los nosocomios públicos. Las salas de internación operan al tope de su capacidad mientras los médicos facturan honorarios depreciados por la inflación. Dirigentes del sector confiesan que la precarización laboral extrema forzó la renuncia masiva de especialistas de guardia en los centros más poblados. Ningún funcionario nacional atendió los teléfonos para abrir una mesa de negociación paritaria.
El ultimátum del Consejo Superior exige actualizar de inmediato aranceles, cápitas y módulos quirúrgicos retrasados. Las clínicas privadas no descartan un corte total de prestaciones si el gobierno no salda la deuda acumulada antes de fin de mes. En las salas de espera crece la indignación popular porque la planilla de cálculo oficialista colisiona contra la supervivencia asistencial diaria de miles de bonaerenses. Si la gestión libertaria no reacciona a tiempo, el conflicto desembarcará directamente en los tribunales penales.
Lo que tenés que saber sobre el conflicto de PAMI y médicos
- La denuncia gremial: El Colegio de Médicos denunció a Mario Lugones por asfixia financiera y falta de respuesta oficial ante el atraso arancelario.
- El corte de servicios: Prestadores privados advierten que los pagos del PAMI no cubren insumos descartables ni cirugías, derivando pacientes al sistema público.
- Riesgo judicial: Entidades de la Provincia de Buenos Aires preparan presentaciones por presunto incumplimiento de los deberes de funcionario público contra el Ministerio de Salud.
- El reclamo urgente: Exigen saldar la deuda millonaria, recomponer honorarios y convocar a una mesa de diálogo con Luis Caputo y las autoridades del instituto.