El peronismo de Tucumán quebró su pacto histórico este sábado cuando el gobernador Osvaldo Jaldo y el senador Juan Manzur oficializaron su divorcio político. La trinchera quedó formalmente abierta de cara a los comicios del 9 de mayo, donde ambos disputarán la gobernación provincial. Mientras los pasillos provinciales hierven por la amenaza de impugnación judicial, la pulseada expone la fractura total entre opositores y aliados libertarios que divide a todo el tablero peronista nacional. El reparto del poder territorial dinamitó la última tregua del distrito.
Desde el escenario del Hipódromo de Tucumán, el mandatario provincial blindó su armado exhibiendo músculo territorial y desafió las advertencias sobre su eventual inhabilitación electoral. Con tono desafiante y mirando a las tribunas colmadas, el tranqueño lanzó: “¿Dicen que lo pueden impugnar y sacar de la cancha al gobernador? Quiero decirle a ese candidato que junte los papelitos, pero el 9 de mayo Osvaldo Jaldo va a estar en las urnas del peronismo”. Las miradas apuntaron directo al dirigente libertario Lisandro Catalán y a la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
La réplica de Manzur no demoró en sacudir el tinglado del Club Villa Luján, luego de sortear sospechosas clausuras previas en la capital. El exministro fustigó la sumisión legislativa ante la Casa Rosada para salvar el decreto oficialista y disparó sin anestesia: “Jaldo se transformó en una mala copia de Milei, me dijo pollerudo porque la fui a ver a la compañera Cristina, eso no es del peronismo, ¿a mí me va a bravuconear?”. El exfuncionario de Alberto Fernández sentenció que la unidad del oficialismo norteño está definitivamente muerta.
En la intimidad del búnker manzurista admiten que la pelea a dos puntas puede terminar costando muy caro a nivel local. Sin embargo, en el entorno del exmandatario calculan que el desgaste sobre el aparato estatal es un paso inevitable: “En las elecciones de gobernador podemos perder los dos, pero si eso ocurre Jaldo va a estar de salida y yo quedo como la referencia del peronismo nacional para octubre”. La mira no sólo apunta a la gobernación, sino a retener la banca en el Senado de la Nación Argentina.
El gobernador jalista retrucó atrincherándose en el federalismo y desentendiéndose de la conducción de Cristina Kirchner en el Partido Justicialista. Apoyado en el peso de una provincia con más de 2.000.000 de habitantes, Jaldo marcó distancia: “Nadie de Buenos Aires, sea del partido que sea, me va a venir a decir lo que tengo que hacer con mi provincia”. La ruptura del bloque en la Cámara de Diputados de la Nación Argentina dejó una herida imposible de cicatrizar en el kirchnerismo.
La gran incógnita que desvela a los operadores del norte radica en la viabilidad electoral de competir fuera del aparato estatal. El recuerdo inmediato remite al colapso de José Alperovich, quien en 2019 cayó derrotado con apenas el 11% de los sufragios frente a la estructura gobernante. En un territorio regido por el polémico sistema de acoples provinciales, enfrentar la billetera del Estado provincial exige recursos descomunales que pocos dirigentes pueden garantizar. La rosca tucumana ingresó en fase de liquidación final.
Lo que tenés que saber sobre la ruptura del peronismo en Tucumán
- La fractura central: El gobernador Osvaldo Jaldo y el exmandatario Juan Manzur rompieron relaciones y competirán enfrentados por el control provincial el 9 de mayo.
- El eje de la disputa: Manzur acusa a Jaldo de subordinar la provincia a la administración de Javier Milei, mientras Jaldo acusa al kirchnerismo porteño de querer intervenir el distrito.
- El factor judicial: Desde la oposición libertaria y el manzurismo agitan la posibilidad de que la Corte Suprema de Justicia de la Nación impugne la candidatura a la reelección de Jaldo.
- El antecedente histórico: El último mandatario que compitió por fuera del aparato oficial de Tucumán fue José Alperovich en 2019, cosechando apenas el 11% de los votos.