¿Sabías que la imagen de Lula en Brasil ha sufrido una caída dramática? Según la reciente encuesta de la consultora Datafolha, publicada por Folha de São Paulo, el apoyo al presidente de Brasil ha descendido significativamente. Esta encuesta refleja las consecuencias de una serie de crisis que han golpeado el gobierno brasileño, especialmente la de los Pix, el sistema de pagos electrónicos.
En los últimos dos meses, el apoyo a Lula ha caído 11 puntos, alcanzando apenas el 24%. Esta cifra es alarmante, y también lo es la desaprobación, que subió del 34% al 41%, alcanzando un récord negativo. Según la encuesta, este descenso es consecuencia de los problemas internos que enfrenta el gobierno, como el escándalo de los Pix, que, en lugar de aportar soluciones, ha generado incertidumbre y desconfianza entre los ciudadanos.
Uno de los factores más destacados es la crisis económica. La inflación de los alimentos es una preocupación constante en Brasil, y las declaraciones del presidente sobre sugerir a la población dejar de comprar alimentos caros no ayudaron a mejorar su imagen. Aunque la idea puede sonar lógica, muchos la interpretaron como un intento de evadir responsabilidades. Esta falta de empatía hacia los problemas de la gente, especialmente la clase media baja, ha sido aprovechada por la oposición para atacar al gobierno.
Pero la crisis no es solo económica. El cambio en el gabinete, con la salida de Paulo Pimenta y la entrada de Sidonio Palmeira, revela la gravedad de la situación. Palmeira encabeza una campaña de comunicación para intentar mejorar la imagen de Lula, pero los resultados aún están por verse.
Los datos de Datafolha son claros. La aprobación del presidente ha caído especialmente entre los brasileños de menos recursos. Entre los que ganan hasta dos salarios mínimos, la aprobación pasó del 44% al 29%. Este grupo representa más de la mitad de la población, lo que pone en evidencia un gran descontento. Incluso en el Nordeste, donde Lula ha tenido un gran apoyo histórico, su popularidad se desplomó, pasando del 49% al 33%.
La encuesta también resalta que la popularidad de Lula está decayendo incluso entre sectores que históricamente han sido afines al Partido de los Trabajadores. Esto es un indicio claro de que la crisis no solo está afectando la economía, sino también la confianza de los ciudadanos en el gobierno.
En este contexto, el ministro de Hacienda, Fernando Haddad, está en el centro de las críticas. A pesar de que Lula se resiste a un cambio en el gabinete, muchas voces dentro del PT y fuera de él señalan que Haddad es uno de los responsables de la crisis económica que atraviesa Brasil.
Conclusión: La caída de la popularidad de Lula es un reflejo de las dificultades económicas que atraviesa Brasil y de las malas decisiones de comunicación y políticas públicas. Aunque el presidente sigue contando con el apoyo de sectores como el Nordeste y los votantes de 2022, la situación es crítica. Habrá que ver cómo el gobierno maneja esta crisis y si logra recuperar la confianza de la población.